miércoles, 10 de mayo de 2017

Sigo en la brecha

De vuelta en el blog tras una temporada perdido en la escritura de ficción, pongo a los visitantes internautas al tanto de mis últimos quehaceres relacionados con los mecanismos de poder en el terreno de la salud.

Lo más concreto y fácil de recopilar es mi trabajo en Discovery DSalud, revista en la que he continuado publicando los resultados de mis investigaciones y entrevistas. Desde mi último comentario, en julio de 2016, han aparecido los siguientes trabajos míos:

196. Cien premios Nobel al servicio de la industria biotecnológica / septiembre 2016.
196. ¿Se usan los móviles como método de control social? / septiembre 2016.
198. Entrevista al Dr. Olea / noviembre 2016.
198. Entrevista a Alicia Capilla (Asociación Afectadas por la vacuna del papiloma) / noviembre 2016.
199. La Academia de Ciencias estadounidense oculta los peligros de los transgénicos / diciembre 2016.
199. Entrevista a Kistiñe García (Ecologistas en Acción) / diciembre 2016.
201. La simplicidad voluntaria: un camino a la salud / febrero 2017.
202. No se ha demostrado la existencia del virus del sarampión / marzo 2017.
202. Estados Unidos: 3300 millones de dólares por daños y muertes causadas por vacunas / marzo 2017.
204. La industria farmacéutica y alimentaria soborna a los políticos / mayo 2017.
204. ¿Puede detectarse con nanotecnología un virus que no se ha aislado? / mayo 2017.
205. Monsanto condenado por un tribunal civil internacional / mayo 20

En estos meses he publicado también algunos textos en Mente Sana: tras los dossieres sobre Escoger escuela ( 114), Alice Miller (115), Wilhelm Reich (116), Bioenergética (117) y Françoise Dolto (118) y Antipsiquiatría (119), he publicado

121. Un dossier sobre Rebeca Wild y su labor pionera en las escuelas libres.
126. Una breve aportación al dossier Más ayudas en tu camino con un apunte sobre terapia reichiana titulado: Libérate de tus corazas.
130. Un dossier sobre María Montessori.
133. Un dossier sobre Virginia Satir: El apoyo de los demás te cura.

Y en Cuerpomente:

287. Un especial salud sobre La nueva medicina de la mente, incluyendo entrevista a Javier Álvarez.
290. Un especial salud sobre El camino del instinto, incluyendo una estupenda entrevista con uno de mis maestros: Eneko Landaburu.
293. Un especial salud sobre Homeopatía: Los secretos de una medicina completa.

Por último, comparto un artículo que me pidieron los amigos de El Topo (Sevilla) en el que hago un resumen sintético pero jugoso de los dos conceptos de salud: el que llevo años analizando y criticando, impuesto por la medicina moderna hegemónica, y el otro, el que quisiera ayudar a construir desde una visión dinámica de la vida y del ecosistema:

Recuperando el poder sobre nuestra salud
https://issuu.com/topotabernario/docs/el_topo_17/5




lunes, 16 de enero de 2017

Mi última intervención en Facebook

AVISO A NAVEGANTES

Con el cierre del año, cerraré mi cuenta de facebook.
La escritura reclama para sí el tiempo y el esfuerzo que ahora empleo aquí.
Mantendré -por ahora- mi blog sobre salud, mi blog sobre literatura y mi correo electrónico, aunque dudo que sea por mucho tiempo.
Gracias por vuestra atención a quienes me hacéis llegar piropos y felicitaciones y también a los críticos e incluso a los insultones: seguro que todo ha resultado enriquecedor en este foro.



Con este breve texto me despedí de facebook a las 00:00 horas del 31 de diciembre.
Por si algunos seguidores de los debates que allá mantenía tiene interés en mis argumentos, cito aquí una intervención mía en la que hacía una síntesis de los más discutidos en estos últimos meses.


Habida cuenta del aumento del interés por mis intervenciones, argumentos o planteamientos -un interés que no me merezco puesto que soy un mero intermediario que difunde la información crítica, no manipulada por el poder o al servicio de intereses de los de Arriba- se me ocurre resumir aquí algunas cuestiones por las que constantemente se me interpela para evitar que los visitantes de este foro se cansen leyendo una y otra vez las mismas preguntas a las que obviamente voy a dar las mismas respuestas -mientras no se presente nueva información que pueda yo analizar, contrastar y reflexionar- y para evitarme yo mismo un tiempo que, la verdad, algunos se merecen bien poco.

Ruego pues encarecidamente que antes de plantearme -en los múltiples hilos que aquí vamos abriendo- las mismas preguntas de siempre, se consulte este pequeño resumen, que incluirá también enlaces para ampliar y contextualizar. Ni que decir tiene que continuaré manteniendo mi disposición a debatir todo aquello que se quiera debatir y que no esté respondido aquí, siempre que no sean -como ya he advertido muchas veces- cuestiones privadas, intentos de descalificación, injurias varias o excursiones a los cerros de Úbeda, practicadas todas ellas con demasiada profusión por algunos de nuestros visitantes y que se responden y descalifican por sí mismas.


SALUD Y SISTEMA SANITARIO

Quienes piden que justifiquemos que tal o cual terapia natural entre a formar parte del Sistema Sanitario, lo hacen desde un enfoque ya dado. Su defensa ciega del modelo médico moderno los sitúa en un enfrentamiento entre medicina moderna y terapias naturales. Yo no contemplo las cosas así, ni siquiera creo que lo más importante sea hablar de medicinas o terapias. En primer lugar hay que hablar de salud y de cómo cultivar nuestra capacidad para responsabilizarnos de ella y tomar nuestras propias decisiones.

En este sentido, el análisis previo desborda el terreno de lo científico-médico y entra en terreno cultural, social, político, económico. Para conseguir el primer objetivo, es preciso conocer las relaciones de poder que actúan en el campo de la salud y la enfermedad y actuar para desmontarlas o al menos oponerse a ellas en lo posible.

A partir de ahí, podemos hablar de sistema de salud o sistema sanitario, que en estos momentos se encuentra bajo la influencia o el control de esos poderes: económico, político, académico, que condicionan su concepción, su funcionamiento y el concepto de salud que se le traslada a la mayoría.

Quien sea capaz de juzgarlo sin prejuicios, encontrará que en mayor o menor medida, estos sistemas están fracasando a la hora de ayudar a la gente. Y desde luego, un cambio de políticas sanitarias que de verdad atendiera las necesidades de la gente debería comenzar por una evaluación independiente de su funcionamiento para poner en evidencia los errores a corregir.

Por mi parte, yo creo urgente y de extrema necesidad cambiar ese enfoque. Es decir, parto de la idea de que los sistemas sanitarios necesitan un cambio radical que debe empezar por el concepto de salud. Ese principio debería ser el que determine los cambios que hagamos a todos los niveles: de contenido, organizativos, de gestión... teniendo como meta un sistema de salud público, holístico y autogestionado.

En estos momentos, los sistemas sanitarios y todo el modelo médico dentro y fuera de él, parten de un enfoque de la salud que se caracteriza por un reduccionismo mecanicista, una concepción estática de la salud-enfermedad como cosas opuestas y en consecuencia una visión belicista de combate a la enfermedad para conseguir la salud, en particular a partir de la imposición sin pruebas de la Teoría Microbiana que desplaza radicalmente la prevención de los hábitos de salud a las vacunaciones masivas y el tratamiento de las enfermedades a la guerra química contra los microbios, todo ello con gravísimas consecuencias a múltiples niveles.

Si cambiamos ese enfoque por uno dinámico en el que salud y enfermedad son elementos de un mismo proceso de equilibrio y lo que llamamos enfermedad la señal de procesos biológicos de reequilibrio de nuestro ecosistema interno, y si además abrimos la mirada a todos los aspectos implicados trascendiendo lo meramente fisiológico, es evidente que diseñaremos nuestros sistemas sanitarios de otro modo: buscaremos aquellos procedimientos, disciplinas, recursos, técnicas, terapias o medicinas que nos ayuden a conseguir ese objetivo. Y entonces, cobrarán más importancia las ciencias de la salud que se centran en los hábitos de vida saludables y las medicinas que actúen a favor de la naturaleza, situando en un segundo plano, es decir, como recursos alternativos, aquellas que actúen contra los procesos naturales y que puedan ser útiles en determinadas circunstancias.

De este modo, teniendo claro el objetivo a conseguir, será más factible ponerse a pensar en los medios para conseguirlos. No se trata pues de decidir qué cosa debemos incluir en el actual sistema, sino qué concepto de salud tenemos para saber qué cosas sirven a nuestro objetivo y cuáles no, y con las que valen, construir un sistema radicalmente distinto. 

Que los estudios clínicos son una herramienta valiosa sería absurdo negarlo; que son la única herramienta admisible no es que sea absurdo o deshonesto, que también, sino que iría marcadamente en contra de los objetivos propuestos.

No propongo, por tanto, desterrar los estudios clínicos habituales, propongo gestionarlos de modo que se garantice su independencia y situarlos en el lugar que le correspondan en función de su utilidad precisa y limitada, y por tanto, sumándolos a otras herramientas que nos permitan complementar nuestro conocimiento para poder valorar y tomar decisiones adecuadas en función de nuestro objetivo que, como hemos dicho, no es reduccionista sino global y por tanto debe proceder de una globalidad de recursos derivados del conocimiento empírico, el razonamiento, la lógica, el saber social acumulado, la filosofía, la capacidad de síntesis entre la experiencia y lo racional, la memoria, la intuición... todo ello con la participación de todos los implicados y complementado con las medidas necesarias para contrarrestar la influencia y el control que actualmente ejercen los poderes políticos, económico y académicos.


TEORÍA MICROBIANA/ VACUNAS

Comencé a buscar información sobre este tema a partir del nacimiento de mi hija -que ahora tiene 24 años. En ese tiempo he leído, intercambiado experiencias con padres críticos, entrevistado a especialistas y analizado numerosas fuentes, en particular durante los trabajos preparatorios del libro escrito a medias con el Dr. Enric Costa. En este momento, mi posición al respecto es la siguiente:

-- Las vacunas no tienen sentido bio-lógico, es decir, no se corresponden con la lógica de los procesos vitales.
-- Las vacunas no tienen base teórica, puesto que no existe una teoría que explique de tal modo el origen de las enfermedades que las vacunas puedan cumplir un papel preventivo.
-- Como consecuencia de ello, podemos afirmar que las vacunas no han erradicado enfermedades ni pueden proteger contra ellas.
-- Más bien sucede lo contrario: son peligrosas para la salud y la vida y responsables con toda probabilidad de una multitud de nuevas enfermedades graves, crónicas y degenerativas.
-- Las vacunas se mantienen gracias al enorme poder de sus fabricantes y el abandono de nuestra salud en manos ajenas y no por motivos científico-médicos.

No todos los argumentos son ni pueden ser estudios clínicos como algunos pretenden. Hablamos de un tema complejo que exige argumentos complejos y pluridisciplinares: argumentos históricos, argumentos lógicos, argumentos epistemológicos, datos estadísticos, conocimientos de biología, de genética, de fisiología, de neurología, de bioquímica, de medicina... En nuestro libro...

... explicamos que las vacunas no tienen sentido bio-lógico explicando los entresijos de la vida desde el nuevo paradigma que se abre paso en biología y que explica de otro modo nuestra relación con los microbios o las mal llamadas funciones inmunitarias o las mal llamadas enfermedades;
... explicamos que las vacunas no tienen base teórica argumentando que la teoría microbiana es incorrecta;
... explicamos que las vacunas no pueden ser sino perjudiciales porque su lógica de funcionamiento no se corresponde con la lógica de la vida, de los procesos vitales, de los procesos de reequilibrio que tienen lugar en el medio interno y que pueden explicarse desde un enfoque microecológico;
... y explicamos que a pesar de todo ello, las vacunas se mantienen por razones de poder, y argumentamos esta conclusión mediante análisis sociológicos, históricos, filosóficos, económicos, cifras, datos, investigación periodística, análisis crítico, reflexión rigurosa, independencia de todo interés que no sea el interés por ayudar a la gente.

Hasta el momento, ninguno de los visitantes que han afirmado que la Teoría Microbiana es correcta ha sido capaz de aportar las pruebas que les he solicitado.

Para una exposición completa del análisis crítico llevado a cabo por el Dr. Costa y por mí, ver Vacunas: una reflexión crítica (referencia completa más abajo). Presentaciones del libro (videos).


MONTAJE SIDA

Comencé a investigar este tema en 1994. Desde el principio tuve claro que el "SIDA" es un dispositivo de poder y que por tanto no puede comprenderse en toda su complejidad si lo analizamos desde el ángulo científico-médico.

El Montaje SIDA -como algunos hemos decidido llamarlo a partir del conocimiento que hemos adquirido sobre el tema durante muchos años- es muy complejo, y abarca muchos terrenos en los que están implicadas muchas disciplinas: los aspectos científico-médicos son sin duda relevantes, pero muchos no los consideramos los más importantes y decisivos; hay otros elementos que apuntan a aspectos sociales, políticos, económicos, morales, religiosos, filosóficos, mediáticos, legales, laborales, emocionales... sin los cuales no es posible entender ese montaje y, desde luego, nadie puede reunir ese cúmulo de conocimientos y experiencias por sí solo, de modo que la mayoría hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a aprender, a analizar críticamente, a reflexionar y compartir.

En mi caso, llevo implicado en este tema desde 1994, sobre todo como activista y periodista, y desde entonces he leído cientos de artículos científicos, una multitud de material periodístico, legal e informativo, he asistido a cursos y entrevistado a médicos, inmunólogos, biólogos, microbiólogos, genetistas, abogados, periodistas, afectados, activistas... todo ello me ha llevado a la posición en la que estoy, una posición que se sostiene en la valoración crítica y honesta de todo ese material y que puede cambiar si se me aportan otros materiales, otras evidencias, otras pruebas, otros argumentos... cosa que por ahora no ha ocurrido.

Sintetizo a continuación los elementos más importantes que los críticos del Montaje SIDA hemos ido elaborando en el terreno científico-médico (que, como digo, no es el único ni el más trascendente):

1. El “SIDA” no es una nueva enfermedad infecto-contagiosa.
2. El “VIH” no ha sido aislado, fotografiado, caracterizado ni secuenciado.
3. No se ha establecido el mecanismo mediante el que el “VIH” destruye los Linfocitos T4 ni cómo esto produce inmunodeficiencia.
4. Los tests no cumplen los mínimos requisitos para ser fiables.
5. Los “recuentos de defensas” no tienen significado biológico o clínico.
6. Las “mediciones de carga viral de VIH” son un artefacto tecnológico sin reflejo real.
7. Los “tratamientos antivirales” son tóxicos causantes de malformaciones, graves problemas de salud y muertes.
8. Las previsiones epidemiológicas han resultado fallidas.

Por el momento ningún visitante que haya afirmado confiar en la versión oficial del SIDA ha sido capaz de aportar pruebas de ninguna de las afirmaciones oficiales. Cosa que por otro lado viene sucediendo cada vez que los críticos las solicitan, incluso cuando un Premio Nobel de Química las solicitó al propio Dr. Monganier. Tan solo un visitante contestó a algunos argumentos parciales míos sobre el supuesto aislamiento del VIH, contestación que tuvo su correspondiente respuesta pormenorizada y que aún permanece sin réplica.

Para una exposición más completa de todos los aspectos implicados en el Montaje SIDA, referencias, bibliografía, enlaces, entrevistas y descripción de numerosas acciones de reivindicación llevadas a cabo, ver La Sanidad contra la Salud (referencia completa más abajo).


MEDICINA CONVENCIONAL Y LAS OTRAS MEDICINAS

-- Denomino a la medicina que domina la mayoría de los sistemas sanitarios actuales “medicina moderna occidental”. A veces complemento con una serie de calificativos —cuya justificación sería muy largo de detallar aquí: “reduccionista”, “mecanicista”, “industrializada”, “belicista”...
-- Denomino “medicinas tradicionales” o “ciencias de salud tradicionales” exclusivamente a las que se inscriben dentro de una tradición, en el sentido estricto del término, como la medicina china, la ayurvédica y otras similares.
-- Al resto de las medicinas, terapias, técnicas, disciplinas... las denomino por su nombre propio: homeopatía, naturopatía, terapia craneo-sacral...
-- Utilizo las denominaciones genéricas “medicinas naturales” o “terapias naturales” para referirme a cualquier medicina o terapia —independientemente de su antigüedad, origen, metodología específica— que cumpla la condición de actuar a favor de la naturaleza, es decir, de favorecer los procesos naturales, por contraposición a medicinas o técnicas que actúan en contra de la naturaleza, es decir, bloqueando, reduciendo o estorbando los procesos naturales. Conste a modo de aclaración que esta división no implica un criterio absoluto de elección ante situaciones concretas.
-- Entiendo que una cosa “funciona” cuando cumple con el objetivo para el que se concibió. Obviamente, cada cosa debe ser juzgada en función de ese objetivo y no de los objetivos de otra cosa, menos aún si es cualitativamente distinta o peor aún, opuesta.


HOMEOPATÍA

Otro tema que obsesiona especialmente a los ultras de la medicina moderna es el de la Homeopatía. El argumentario que repiten una y otra vez incluye atribuir las curaciones al efecto placebo, acusaciones de vender agua con azúcar puesto que en los preparados homeopáticos no hay materia alguna y, ya los más duros, entran directos al insulto y la descalificación acusando a quienes la practican de estafadores.

Invariablemente, estas acusaciones se hacen apoyándose en el Método Científico que, para muchos, en particular para los fanáticos cientificistas que pretenden que el mundo empieza y acaba en lo meramente material y cuantificable, es la única herramienta válida para conocer, analizar, valorar o juzgar, y por tanto, el único modo de establecer lo que “funciona” y lo que “no funciona”, frontera esta que según ellos delimita lo que es “medicina” y lo que no lo es.

Es lógico pensar que una herramienta concebida para actuar en un estrecho ámbito no puede utilizarse para conocer, valorar o medir cosas pertenecientes a otros ámbitos. Quienes se empeñen en hacerlo están condenados a falsear los resultados y si lo hacen a sabiendas simplemente estarán mintiendo y manipulando. A pesar de esto, hay quien da un paso más y afirma que todo aquello que su herramienta no puede conocer no existe, un ejercicio de totalitarismo intelectual, absurdo racional, mediocridad científica y deshonestidad manifiesta.

Ahora bien, aunque ciertas medicinas, ciencias de la salud y terapias tradicionales precisamente por su carácter holístico, no puedan ser medidas o valoradas mediante una herramienta que se limita un estrecho campo de acción, el método científico puede al menos abordar una parte de su funcionamiento y responder a las preguntas que en el terreno puramente material o fisiológico se planteen.

Aunque la homeopatía no es una medicina tradicional sí que comparte con ellas un enfoque holístico de la salud, y es por ello un ejemplo de lo que venimos explicando. El método científico —a menos que evolucione y se abra a territorios que ahora no aceptan la mayoría de los científicos— no puede estudiarla en su totalidad, pero puede responder a las descalificaciones usuales de sus críticos, en particular a la que considera que en los remedios homeopáticos no hay materia y por tanto sus efectos se deben al efecto placebo.



CIENCIA Y MÉTODO CIENTÍFICO

No cabe duda que la ciencia ocupa un lugar relevante en el mundo moderno: gran parte de lo que los habitantes de las zonas privilegiadas de ese mundo considera valioso se apoya en la ciencia. La ciencia ha permitido un enorme progreso material especialmente en lo referido a todo aquello que tenga utilidad práctica.

Al mismo tiempo, una inmensa mayoría de la población, que no conoce en profundidad las diversas ramas de la ciencia, no solo acepta sin rechistar ese lugar de privilegio para una disciplina que ignora, sino que precisamente esa ignorancia hace que depositen en ella una fe ciega facilitando así que el lenguaje científico se haya convertido en una especie de metalenguaje que funciona como un legitimador de la verdad, y ello a pesar de que ni desde fuera ni desde dentro de la propia ciencia se considera que esta pueda servir para establecer verdades.

Pero lo más grave es que esa función de legitimación es utilizada por grupos privilegiados a diferentes niveles dentro de las complejas relaciones de poder que caracterizan nuestras sociedades con la finalidad de imponer su discurso, sus intereses y su visión del mundo, y en definitiva para ejercer el poder y mantenerse en sus posiciones de privilegio.

Creo que para un movimiento socio-político como Podemos, que aspira a la justicia social, a promover los cambios necesarios para conseguirla, a despertar de alguna forma a esa enorme cantidad de gente que en estos momentos padece una indolencia brutal que paraliza las transformaciones y los anhelos de justicia, para una fuerza así, el análisis crítico de las relaciones de poder, de su utilización del lenguaje y las herramientas de la ciencia y de su capacidad de manipulación y control de instituciones y grupos sociales en terrenos tan sensibles como el de la salud, la protección del medio o la educación, es una obligación ética irrenunciable.

Desde ese punto de vista creo que debería ser bienvenido cualquier debate destinado a favorecer ese análisis crítico libre de prejuicios, ideas preconcebidas, actitudes de rechazo o ceguera intelectual y especialmente de planteamientos y enfoques que favorece directa o indirectamente, consciente o inconscientemente el dominio de esos grupos privilegiados.

Mi respeto por la ciencia incluye como complemento obligado el combate a los científicistas que en mis artículos y libros he denominado "fundamentalistas científicos" y otros denominan "pseudoescépticos", y que con tanto fervor acuden a este foro no siempre con sanas intenciones aunque casi siempre con tal grado de torpeza y zafiedad que casi no hay que esforzarse para ponerlos en su sitio ya que ellos mismos se encargan de ponerse constantemente en ridículo dejando al descubierto la mala fe de la mayoría de sus intervenciones, la enorme frustración que acumulan (quizá porque no consiguen rentabilizar sus ataques) y lo más importante la falta total de argumentos y evidencias que respalden sus furibundos intentos de censura inquisitorial propia de momentos históricos que todos quisiéramos olvidar.

En el caso particular de este foro, parece evidente que una parte de sus visitantes se encuadran en este grupo, bien de modo formal y autodeclarado, bien porque sus actitudes, su argumentario y sus tácticas reproducen habitualmente las señas de identidad de estos grupúsculos: defensa explícita o soterrada o inconsciente de los intereses del Poder... exigen pruebas pero no las presentan, si se les aporta evidencias atacan a quien las aporta o al medio en el que se publican, si se les arrincona poniéndolos en evidencia declaran sin la menor vergüenza que quienes les pedimos pruebas no somos capaces de entenderlas y eso los dispensa, y, como aderezo habitual y en generosas cantidades: intentos de descalificación, ataques personales, difamación, injurias de todo tipo -especialmente las que aluden a un supuesto interés económico-, complejo de superioridad, agresividad, criminalización del diferente, desprecio por el crítico y defensa de lo establecido, mesianismo, discurso paranoide, fanatismo, etnocentrismo científico y fascismo subyacente.

Más información sobre fundamentalismo científico:

Fundamentalismo científico como pseudociencia (una reflexión del Biólogo y científico titular del CSIC Emilio Cervantes).



[BREVE ACLARACIÓN SOBRE CONFLICTOS DE INTERESES]

Mi interés fundamental en el terreno de la salud es la búsqueda de la verdad y el conocimiento para compartirlo y ayudar a que todos podamos cultivar nuestra propia salud sin depender de otros, especialmente si esos otros forman parte de herramientas de dominación al servicio de los de Arriba. Toda otra cuestión que pueda entrar en conflicto con esta queda automáticamente fuera de consideración. No soy médico, ni terapeuta, ni curandero, ni pretendo serlo. Me gano y me he ganado siempre el pan con el sudor de mi frente, en los últimos treinta años como maestro, y la inmensa mayoría del trabajo que hago en este terreno es voluntario. 

Llevo años dando charlas, conferencias, talleres, cursos y presentaciones de libros; solo recuerdo haber cobrado por ello durante mi participación en unas jornadas organizadas por la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla ocasión en que se me abonó el estipendio habitual estipulado por la universidad. Mis colaboraciones remuneradas en varias revistas divulgativas son absolutamente incondicionales: esto quiere decir que jamás he recibido pago, privilegio o ventaja alguna por escribir algo que no fuera aquello que en conciencia decidiera escribir como fruto de mi trabajo de investigación que me esfuerzo porque sea lo más riguroso y honesto posible.

Finalmente, he publicado los siguientes libros:

-- El rapto de Higea. Mecanismos de poder en el terreno de la salud y la enfermedad. Barcelona, Virus, 2009.

-- Il potere occulto dell'industria della sanitá. La veritá sui meccanismi di controllo delle case farmaceutiche. Cesena, Macroedizioni, 2013.

-- La sanidad contra la salud. Una mirada global para la autogestión. Madrid, iediciones, 2015.

-- Vacunas: una revisión crítica a partir de la historia de la medicina y los últimos descubrimientos de la biología (co-autor: Dr. Enric Costa). Madrid, iediciones, 2016.

-- Vacunes: una reflexió cfritica a partir de la història de la Medicina i dels darrers descobriments en Biologia (co-autor: Dr. Enric Costa). Barcelona, Llibres de l'Index, 2016.