domingo, 17 de abril de 2016

Desmontando el caso Olot (4)

Por tratarse de un caso especialmente mediático pero también extraordinariamente clarificador, reproduzco aquí en varias entregas, con permiso de nuestro editor, el capítulo 5 de la Primera parte del libro Vacunas: una reflexión crítica (Madrid, Ediciones i, Dr. Enric Costa Vercher y Jesús García Blanca). Animo especialmente en este caso a hacer comentarios críticos y a compartir reflexiones o preguntas en el grupo de facebook creado hace unos meses para debatir sobre el libro: Grupo de debate sobre libros.


(4) La inocencia de los que no se vacunan.
La falacia de la inmunidad de rebaño


Llegados a este punto, proponemos al lector un análisis de la información oficial que nos han proporcionado. Otra vez, no son datos nuestros que hayamos encontrado después de muchas investigaciones y mucha bibliografía… son datos ofrecidos por las autoridades oficiales que han llevado el caso y lo han transmitido y comunicado por todos los medios de información, pero que nosotros los vamos a aprovechar para ponerlos a disposición del lector e invitarle a reflexionar y que así pueda descubrir la verdad de toda esta historia.

Durante mucho tiempo, los que hemos decidido prescindir de las vacunas por unas u otras razones, hemos tenido que soportar la acusación de ser un peligro para los vacunados, es decir, para la inmensa mayoría. Esa acusación de ser un peligro para los demás iba seguida de otra acusación, la de ser unos parásitos sociales que nos  aprovechábamos de la “inmunidad de rebaño”, es decir, de que los vacunados no nos podían infectar a nosotros. Esta acusación que ha resultado ser falsa es la que sirve de excusa y razón suficiente para que muchos médicos y ciudadanos consideren justa la obligatoriedad de la vacunación.

Pero mira por donde, el caso de Olot, según la propia información oficial desmiente de forma indiscutible esta acusación que ha pesado sobre los ciudadanos no vacunados, porque desde el principio del caso han afirmado en varios medios de comunicación que el foco de infección estaba en gente vacunada, es decir según la doctrina oficial, los vacunados están protegidos por el supuesto efecto protector de la vacuna, esta bien; pero, además, pueden infectar a otros que no lo estén.
Este caso de contagio de la difteria de un vacunado a otro que no lo está, desmiente totalmente el pretendido efecto de inmunidad de rebaño… puesto que el rebaño, como han afirmado oficialmente, puede infectar y ha infectado a uno que no era del rebaño. Un niño no vacunado que era acusado de beneficiarse de la inmunidad de rebaño de vacunados… ha sido infectado por éste… entonces ¿donde está el beneficio y la acción parasitaria de los no vacunados?  Este caso ha demostrado claramente que los focos de infección siempre están presentes, incluso si toda la población en su totalidad estuviera vacunada. Los ciudadanos vacunados y, por tanto, portadores sanos continuarían siendo focos de infección… entonces ¿qué importancia tiene que haya un grupo, grande o pequeño que no se vacune?


La reflexión lógica de la información oficial nos lleva a concluir que no se puede acusar al grupo de no vacunados de propagar entre los vacunados enfermedades infecciosas, puesto que estos últimos son portadores sanos que pueden infectar a otros. En todo caso los vacunados portadores sanos que son el 93% de la población tienen mucha más probabilidad de infectar a los no vacunados que son una minoría y de reinfectarse entre ellos.

Como además la función de la vacuna es proteger a los vacunados y no tiene acción germicida alguna ¿De dónde se deduce que los no vacunados son un peligro para alguien que no sean ellos mismos?  Si la mayoría de la población son portadores sanos… ¿Qué importancia tiene que haya un pequeño grupo de portadores no vacunados?... ¿Qué importancia tiene el tamaño de un perro u otro, si los dos tienen pulgas?

A los no vacunados, se les puede tachar, desde el punto de vista del sistema oficial, de ilusos, de masoquistas, de hippies, de temerarios, de irresponsables…  pero ha quedado bien claro que no se les puede acusar de ser un peligro para los demás ciudadanos que están vacunados, puesto que éstos son portadores sanos que pueden infectar y además, según la doctrina oficial, no pueden ser infectados: ¿qué peligro les acecha entonces?

De lo cual se desprende lo inútil y sin ningún sentido lógico que sería obligar a todo el mundo a vacunarse para acabar de erradicar una enfermedad. Puesto que el caso de Olot ha demostrado que los focos de infección han sido los vacunados.

Lo que muestra que ese deseo político y “religioso”, ese empecinamiento fanático de imponer la obligatoriedad de las vacunas contra la lógica más evidente, no obedece a un sentido coherente y racional sino a un abuso de poder que esconde obscuros y espurios intereses.
Esta reflexión que proponemos al lector, debe servirle para argumentar contra todos aquellos que esgrimen que los no vacunados son parásitos de los demás. Ha quedado bien claro, por las propias declaraciones oficiales, que los no vacunados no tienen, ni pueden tener más capacidad de contagiar a alguien que los vacunados… y que en todo caso, según la propia doctrina oficial, éstos son unos irresponsables y unos temerarios… está bien, nosotros tenemos nuestras razones que explicamos en este estudio, pero ha quedado claro que no somos un peligro para nadie.

Después de esta primera reflexión, vamos a seguir con el análisis del caso de Olot y con la propia información oficial que nos han servido las autoridades sanitarias, puesto que este caso resume todas las contradicciones, confusiones de lenguaje y mentiras que han caracterizado toda la historia de la teoría de la infección y de las vacunas. Veamos:

Los médicos que han llevado el caso han dicho que el niño no vacunado se ha infectado, precisamente, por no estarlo. Sabemos que en la misma ciudad de Olot hay varias decenas de niños no vacunados y, en el resto de España, varias decenas de miles que, como el niño de Olot, están rodeados por la inmensa mayoría de niños vacunados y portadores sanos, como los que rodeaban al nombrado niño… entonces…

¿Cómo es posible que se haya producido un sólo caso en toda España y en Olot mismo en un período de 30 años?...  ¿Tiene sentido lógico que no haya habido ningún caso en miles de niños no vacunados, rodeados por otros muchos más miles de niños vacunados y con capacidad de infectar a los primeros?

Quizá el lector se pregunte ante esta realidad tan extraña: ¿Es muy difícil y complicado el mecanismo de infección de la difteria? ¿Se necesita quizá contacto intravenoso o visceral entre individuos para que se produzca el contagio, como se afirma en los casos del SIDA o en la hepatitis B o C?...   Puesto que si el contagio de la difteria fuera muy difícil y complicado, quizá, esa dificultad podría justificar la ausencia de contagio durante un período de treinta años.

La respuesta a estas preguntas es negativa, puesto que la difteria, según todos los manuales oficiales de salud, se contagia a través del aliento. ¿Hay algo que compartan e intercambien más los niños que juegan juntos que… el aliento?

Sabiendo esto el lector se puede preguntar con mayor razón: Si la difteria se contagiara verdaderamente y si, además, fuera por medio del aliento… ¿Pueden pasar treinta años sin que haya habido un sólo caso de contagio cuando viven decenas de miles de niños no vacunados rodeados de más miles de niños portadores sanos con capacidad de infectar a otros no vacunados?  Si eso no es posible lógicamente… simplemente… es que es imposible.


Por tanto, lo que ha ocurrido no es, ni puede ser, ni ha sido… un caso de una enfermedad epidémica, como se le supone a la histórica difteria, sino que ha sido un cuadro de amigdalitis aguda con placas y fiebre alta, es decir, un cuadro de anginas; un cuadro medianamente frecuente en nuestros días y que cualquier médico internista español atiende varias decenas de veces al año. Por tanto el niño se presentó con un cuadro de anginas y fiebre… sólo que inversamente a lo que pasó en España en los años sesenta que se cambió el nombre de difteria por el de amigdalitis aguda…y desapareció la difteria; por el mismo efecto transformador del lenguaje actuando en dirección opuesta, es decir, llamando con el nombre de difteria a un cuadro de amigdalitis aguda… ha vuelto la difteria a la realidad española… porque en realidad no son enfermedades distintas, como ya hemos explicado, son un único y mismo cuadro, la difteria y las amigdalitis son la misma enfermedad, son el mismo perro pero con diferente nombre en el collar… ¿curioso, verdad?


Esta conclusión que ofrecemos a la reflexión del lector la vamos a explicar con más detalle, y para ello nos serviremos, de nuevo, de los acontecimientos hechos públicos por los técnicos oficiales que han llevado el caso; y que hay que decir que han dado bastantes datos en los medios de comunicación, aunque lo hayan hecho con intención de escenificar su papel de protectores y salvadores y, también, cómo no, para arremeter contra los irresponsables que no se vacunan.


Desmontando el caso Olot
Entregas anteriores:

sábado, 16 de abril de 2016

Vacunas: una reflexión crítica (presentaciones y reseñas)

Vacunas: una reflexión crítica

Ediciones i / Llibres de l’Index, 2016.
Dr. Enric Costa Vercher / Jesús García Blanca

Gira de presentaciones, entrevistas, reseñas y noticias en torno a un libro polémico y radical que fue concebido como servicio público y que está generando un debate creciente que esperamos pueda servir a su objetivo fundamental: ofrecer información crítica que permita decisiones más libres.


AVANCES

En el blog Salud y Poder
En Iniciativa Debate (17 noviembre, 2015)
En Kaos en la Red (19 noviembre, 2015)
En Noticias de Abajo (25 noviembre, 2015)



Rueda de prensa en el Colegio de Médicos de Barcelona (22 enero, 2016)

Noticia en Time for Truth (24 enero, 2016)

Noticia en Ser y Actuar (24 enero, 2016)

Noticia en La Vanguardia (22 enero, 2016)

Noticia en ABC (22 enero, 2016)

Noticia en Levante (23 enero, 2016)
Impiden presentar un libro de un médico valenciano

Noticia en Liberación ahora (24 enero, 2016)

Noticia en Lo que podemos hacer (25 enero, 2016)

Noticia en Discovery Dsalud (número 191, marzo, 2016)
El colegio de médicos de Barcelona impide la presentación en su sede de un libro crítico con las vacunas.

Presentación en Barcelona (23 enero, 2016)

Video de Mindalia TV:

Audio en Ivoox:


RESEÑAS

Reseña en Escuela de Salud (24 enero, 2016)

Reseña en el blog de Josep Pámies (27 enero, 2016)

Reseña en Discovery Dsalud (número 189, enero, 2016)
Nuevo y esclarecedor libro sobre vacunas

Reseña en Ser y Actuar

Presentación en Granada (4 febrero, 2016)
Bar Café El Higo

Presentación en Villena, Alicante (5 marzo, 2016)
Centro de Yoga Ganesha
[En breve estará disponible el vídeo del acto completo]

Presentación en Yecla (6 marzo, 2016)
Casa de la Cultura
Organizan: Cauac Editorial Nativa y Asociación Pangea

Presentación en Murcia (7 marzo, 2016)
Organiza Cauac Editorial Nativa

Entrevista Dr. Enric Costa Vercher en FatimaSole (abril, 2016)


--------------------------------
Próximas actividades: presentaciones y charlas-debate en

Córdoba: 27 de abril
Almería: 7 de mayo
Jerez (Cádiz): 13 de mayo
Alcaucín (Málaga): mayo


viernes, 15 de abril de 2016

Desmontando el caso Olot (3)

Por tratarse de un caso especialmente mediático pero también extraordinariamente clarificador, reproduzco aquí en varias entregas, con permiso de nuestro editor, el capítulo 5 de la Primera parte del libro Vacunas: una reflexión crítica (Madrid, Ediciones i, Dr. Enric Costa Vercher y Jesús García Blanca). Animo especialmente en este caso a hacer comentarios críticos y a compartir reflexiones o preguntas en el grupo de facebook creado hace unos meses para debatir sobre el libro: Grupo de debate sobre libros.


(3) El hechizo de la palabra en sentido inverso. Olot 2015


Pero si eso ha sido posible… si ha sido posible la desaparición de una enfermedad porque erradicamos su nombre para siempre… ¿ sería posible que volviera la difteria a España si volviéramos a llamar a ese mismo cuadro, de amigdalitis aguda con placas, con el terrible nombre de difteria?... ¿sería posible volver atrás, revirtiendo el sentido de lo que pasó en los años sesenta?... ¿ Si volviéramos a nombrar a un cuadro de anginas con el nombre de difteria, ésta volvería a aparecer por el poder transformador del lenguaje?... por mucho que le pueda sorprender al lector, la respuesta es afirmativa… Y así ha ocurrido en España.

Se ha vuelto a producir la transformación en sentido inverso al de los años sesenta y, así, en este año de 2015 en que escribimos estas reflexiones, se ha producido el primer caso de supuesta difteria, en treinta años, en España; ha vuelto la difteria y concretamente se ha manifestado en un niño no vacunado de la ciudad de Olot… ¡vaya hombre, en un niño no vacunado!

Enseguida, todos los representantes de la sanidad oficial han salido en todas las televisiones del país vociferando dos mensajes mal intencionados y, desde luego, carentes de toda lógica pero con un interés espurio, que decían claramente dos cosas:

  • Lo primero que han dicho es que el niño de Olot ha sido la primera víctima de difteria en 30 años… por la sencilla razón de que no estaba vacunado… ¡No se había pronunciado la palabra difteria en España desde hacía treinta años! Pero esta vez alguien pronunció la palabra que había sido desterrada de la realidad, del lenguaje y de la práctica médica de estos últimos 30 años… y se volvió a producir el hechizo… y la difteria apareció en Olot. Lo explicaremos seguidamente.
  • Y lo segundo que han dicho, según esa lógica suya, es que los padres han sido los responsables por no haber vacunado a sus hijos. Éstos, desbordados por tremenda acusación, se han disculpado diciendo que habían seguido el consejo de algún médico o de algún colectivo de salud natural que les había aconsejado no vacunar al niño.




Debido a que el que escribe estas reflexiones es uno de esos pocos supervivientes médicos vitalistas que proponemos a nuestros enfermos que reflexionen sobre la necesidad de las vacunas, no voy a esconderme ahora que nos acusan colectivamente de ser responsables “ideológicos” de este caso de difteria.

Efectivamente este médico, humilde servidor de todos vosotros, como aquellos médicos vitalistas, siempre ha recomendado a sus pacientes que no se vacunaran, enseñándoles a la vez… que la mejor forma de prevenir cualquier tipo de enfermedad, es llevando una vida lo más natural y conforme a la naturaleza particular de cada uno, respetar y amar a la naturaleza y sus leyes, es decir, vivir higiénicamente y mantenerse lo más alejado  posible de conocidos tóxicos industriales que invaden todos los ecosistemas en que nos movemos… e incluimos, también como tóxicos, muchos de los medicamentos industriales y vacunas actuales.

Aclarada cual es nuestra visión y práctica de la medicina, volvamos al caso de difteria declarado en España, el único declarado desde hace 30 años: Los técnicos que han llevado el caso, lo primero que han tenido que buscar según su propio protocolo es el foco de infección; y no tardaron mucho. En unos pocos días encontraron varios focos y después lo hicieron público:

El foco de infección provenía de varias personas del entorno del niño que estaban vacunados; les llamaron portadores sanos y explicaron que éstos vacunados habían transmitido el bacilo asesino al niño no vacunado. Llegados a esta conclusión volvieron a cargar, en todos los medios de comunicación, contra los irresponsables padres que no vacunan a sus hijos.



Desmontando el caso Olot
Entregas anteriores:

jueves, 14 de abril de 2016

Desmontando el caso Olot (2)

Por tratarse de un caso especialmente mediático pero también extraordinariamente clarificador, reproduzco aquí en varias entregas, con permiso de nuestro editor, el capítulo 5 de la Primera parte del libro Vacunas: una reflexión crítica (Madrid, Ediciones i, Dr. Enric Costa Vercher y Jesús García Blanca). Animo especialmente en este caso a hacer comentarios críticos y a compartir reflexiones o preguntas en el grupo de facebook creado hace unos meses para debatir sobre el libro: Grupo de debate sobre libros.


(2) El lenguaje como creador y transformador de realidad.


Los voceros de las vacunas dominan todos los organismos oficiales de la salud, nacionales e internacionales (no podría ser de otra manera con una mayoría en la población por encima del 90%), dominan todos los ámbitos y salen en los medios públicos diciendo y asegurando que las vacunas han hecho desaparecer enfermedades históricas, que está demostrado científicamente, como si eso fuera posible, y… … nadie les contradice[1].

Pero sigamos analizando el caso de la difteria como ejemplo de las demás enfermedades supuestamente causadas por bacterias. Últimamente ha salido un caso en los medios que ha levantado la alarma: el caso de difteria en Cataluña, los técnicos daban por erradicada la difteria en España desde hacía 30 años, y además afirmaban y afirman sin lugar a dudas, puesto que tienen el don de la “infalibilidad,” que esa desaparición de la difteria se debía a la implantación de la vacuna.

Como hemos prometido al lector desde el principio, nos serviremos de información  exclusivamente oficial para no ser sospechosos de manipular los datos o presentar datos propios y, por ello, mostramos un gráfico del ministerio de Sanidad y Consumo, donde el lector podrá apreciar la verdadera influencia que tuvo la vacuna en la desaparición de la difteria en España, que es ninguna.



Por tanto, el lector, cuando vuelva a oír a un representante de la sanidad decir que la vacuna de la difteria acabó con esta enfermedad, debe sospechar que le están engañando, le están vendiendo algo con prevaricación y con una finalidad espuria, con un punto de estafa.
Este gráfico, sin embargo, nos revela algo que los del ministerio de sanidad no pretendían ni mucho menos: Nos indica con toda claridad que la máxima incidencia de la supuesta difteria se produce en los años finales de los treinta y principios de los cuarenta que eran años de inmediata posguerra civil, años de hambres mortales, de carencia y destrucción, de fríos inviernos y poca calefacción… años de miseria que nuestros mayores recuerdan con horror… lo que demuestra que los médicos vitalistas que atribuían la difteria o el garrotillo a situaciones de miseria… tenían razón.

Este gráfico debe sugerir algunas reflexiones a tenor de lo que llevamos dicho hasta aquí, veamos: 

Si la vacuna ha sido un factor importante para la desaparición de la difteria a partir de los años sesenta. Debe haber habido un factor mucho más importante en los años cuarenta, puesto que descendió la frecuencia de la difteria 10.000 veces más rápido. ¿Cuál pudo ser ese factor, mas eficiente que la vacuna, que hizo descender tanto la epidemia de difteria?... Los médicos vitalistas responderían sin ninguna duda: la paz y la reconstrucción de las casas y las infraestructuras del país devastado por una guerra que había acabado el año 39; por tanto la paz y la reconstrucción fueron los factores  más decisivos para la disminución drástica de la difteria de la posguerra.

Algún lector, al mirar el gráfico con atención, podrá decir que aunque muy pequeña, si parece haber ejercido una cierta influencia la vacuna en la erradicación total de la enfermedad desde su introducción en los años sesenta y su desaparición total en los setenta. Eso es lo que expresa el gráfico, efectivamente.

Nosotros, lógicamente, no le otorgamos ningún efecto a la vacuna DTP en la desaparición de la difteria. Pero reconocemos que el gráfico señala la erradicación; y habrá que preguntarse… Si no fue debido a la vacuna ¿a que fue debido?... pues fue consecuencia de cambiarle el nombre a la enfermedad y tratarla de otro modo.

La explicación es la siguiente: en esos años de implantación de la vacuna DTP, es decir, en los años sesenta ya se había rehecho la infraestructura sanitaria y se puso de moda en la medicina española la amigdalectomía. Este método de cirugía menor se extendió por nuestro país de una forma inusitada… ¿Hay algún lector de más de cuarenta años que no esté operado de anginas?[2]

Lo cierto es que casi todos los nacidos en España entre los años cincuenta y sesenta no tenemos amígdalas en la garganta… estamos amigdalectomizados… y sin amígdalas… no se puede tener un cuadro clásico de difteria, no se produce la obstrucción en la garganta, puesto que esa obstrucción que producía la muerte por asfixia era producida por la presencia de las amígdalas inflamadas… sin anginas no hay obstrucción… no hay difteria. 


Los catedráticos de la década de los sesenta empezaron a hablar a los nuevos aprendices de médico de la difteria, pero refiriéndose a ella como una historia del pasado, una enfermedad epidémica felizmente superada que ya no se la encontrarían con facilidad; estos profesores insistían a los alumnos que lo que se encontrarían con más asiduidad, en nuestros tiempos, serían cuadros de amigdalitis aguda estrepto o estafilocócicas que ya se podían tratar con antibióticos en una semana o si eran recidivantes… con la extracción quirúrgica.

Y desde entonces, todos los médicos preparados a partir de los años sesenta, ante una amigdalitis aguda con placas ya no se les ocurría pedir un cultivo de la bacteria chorinebacterium difteriae, la identificaba con una amigdalitis estreptocócica vulgaris, unas anginas, la trataba con antibióticos y se curaba en una semana… y si se resistía y recidivaba se proponía la amigdalectomía.

 El cuadro patológico y clínico que presentaba la terrible difteria histórica cambió de nombre al final de los sesenta y cambió su tratamiento… y desapareció la enfermedad del mapa y de los gráficos estadísticos. Al cuadro patológico de amigdalitis aguda con placas y fiebre ya nunca se denominó difteria… se le llamó anginas y se les trató con antibióticos o con una extracción quirúrgica… y pasó a ser una enfermedad común que hemos pasado la mayoría de españoles y bastante fácil de curar. Se cambió la denominación del cuadro patológico y nunca más se llamó difteria… y desapareció la difteria de España. Es un caso auténtico del tremendo poder de creación y transformación de la realidad de las cosas que posee el lenguaje.

La difteria pasó a llamarse amigdalitis aguda en placas (estrepto o estafilococcica) se trató con amigdalectomía y antibióticos y desapareciendo el terrible nombre de Difteria… y cambiando el nombre… desapareció la terrible e histórica enfermedad.

Fue un cambio de nombre que, casualmente, tuvo su efecto favorable sobre la salud de los españoles, los cuales no volvieron a padecer la difteria y a recibir peligrosos sueros antidiftéricos desde los años sesenta, desde que se cambió de nombre a la enfermedad y, por tanto, cambió su tratamiento… y hasta ahora.




[1] El 18 de mayo de 1980, la OMS declaró solemnemente la erradicación mundial de la viruela… nos cuenta el Dr. González en su libro… Le faltó añadir… “y se quedaron tan panchos”. Invitamos al lector, otra vez, a analizar con sentido lógico la sentencia faraónica de la OMS: “declaró solemnemente”… la solemnidad… ¿era una muestra de certeza científica? o una forma de dar seriedad y rigor a una imposibilidad biológica. ¿se puede acabar con una especie microscópica que se distribuye por todos los continentes y afecta a todas las razas? Si esa imposibilidad fue lograda por el hombre en 1980… ¿como no han podido acabar con los chinches, o con los mosquitos tigre del delta del Ebro, o con los piojos que invaden a millones de nuestros hijos? Todas estas especies son visibles al ojo humano y por tanto sería mucho más fácil su control tanto en la reproducción como en la extinción de todos sus individuos. Aún así, sería una labor imposible, se tendrían que dedicar todos los gobiernos del mundo al unísono y rebuscar en todos los rincones del mundo mundial y, además, en todos los rincones anatómicos de todos los habitantes del planeta. La solemnidad de la declaración de la OMS es una farsa más al servicio de la doctrina paranoica que ha llegado a convencer a mucha gente, incluido el Dr. González, pero que  no resiste un análisis llevado a cabo con un poco de sentido común.
[2] Este médico que escribe nació a mitad de los años cincuenta; ya no había hambruna en España pero no había llegado la calefacción actual. A la edad de siete u ocho años ya había padecido varios cuadros de amigdalitis aguda que hubieran sido catalogados de difteria diez años antes. Afortunadamente para mi y para mis numerosos compañeros que habían padecido cuadros de amígdalas agudas, estos cuadros ya no eran nombrados como difteria sino como amigdalitis; y, además, ya no eran tratados con los peligrosos sueros antidiftéricos sino con antibióticos y extracción… ese cambio de nombre y de tratamiento del cuadro de unas anginas inflamadas, posiblemente me salvó la vida a mi y a muchísimos más españoles de mi generación.


Desmontando el caso Olot
Entregas anteriores:

miércoles, 13 de abril de 2016

Desmontando el Caso Olot (1)


Por tratarse de un caso especialmente mediático pero también extraordinariamente clarificador, reproduzco aquí en varias entregas, con permiso de nuestro editor, el capítulo 5 de la Primera parte del libro Vacunas: una reflexión crítica (Madrid, Ediciones i, Dr. Enric Costa Vercher y Jesús García Blanca). Animo especialmente en este caso a hacer comentarios críticos y a compartir reflexiones o preguntas en el grupo de facebook creado hace unos meses para debatir sobre el libro: Grupo de debate sobre libros.


(1) Difteria: Un nombre maldito para
una enfermedad común y corriente


De todas las nuevas vacunas antibacterianas que nos hemos puesto los ciudadanos actuales del tercer milenio, vamos a tomar la de la difteria como ejemplo de todas ellas; pero informando al lector de que su historia y la información que aportaremos, es semejante a la de todas las demás, es decir, todas las vacunas para prevenirnos de infecciones bacterianas tienen, como decimos, la misma historia científica, la misma historia mediática y comercial. Por eso, estudiando, la difteria que es una de las primeras vacunas antibacterianas que reciben nuestros hijos, las damos todas por estudiadas.

Como hemos dicho, la difteria era una enfermedad conocida desde antiguo, los médicos españoles vitalistas de la época la llamaban “garrotillo” y la trataban como una amigdalitis aguda (anginas) y la curaban. Como explicaremos más adelante estos nombres históricos, el castizo garrotillo y el internacional difteria, en realidad quieren nombrar o se refieren a un cuadro patológico (enfermedad) de lo que comúnmente se conoce en la actualidad, como unas anginas o adenoides febriles y con placas; los médicos actuales, en nuestro argot técnico lo llamamos: una “faringo amigdalitis aguda con placas y fiebre”… ¿hay algún lector que no conozca o que no haya pasado el garrotillo? ¿Hay algún lector de más de cuarenta años al que no le hayan extirpado las anginas?... pues si así es, puede afirmar que ha tenido difteria y la curó. Puesto que si el lector actual hubiera padecido ese cuadro de anginas, por ejemplo, en 1940 se le hubiera etiquetado de diftérico… ¿por qué?... pues porque las anginas agudas que casi todo el mundo conoce por experiencia y la terrible difteria… son la misma enfermedad; como explicaremos inmediatamente.

Esa enfermedad tenía terrible fama de causar muertes a montones sobre todo en poblaciones hacinadas en las ciudades industriales que nacían en toda Europa, en hospicios de pobres y en comunidades miserables de obreros y mineros… y también era frecuente su aparición masiva en los países que se hallaban en guerra o en posguerra, situación muy frecuente en la sociedad europea altamente competitiva del siglo de la revolución industrial y de la primera mitad del siglo XX.

La difteria (o amigdalitis aguda) era bien conocida y descrita por los médicos vitalistas que atribuían su presencia masiva, por temporadas, al hambre y la miseria en general y, en particular, a las malas condiciones climáticas y ambientales: Fríos y humedades, hambre y suciedad, hacinamiento e insalubridad… sabían todo esto por pura experiencia milenaria, puesto que si el lector quiere tomarse la molestia de repasar las epidemias de difteria del último siglo aquí en Europa, comprobará que la difteria aparece en épocas de guerra o de posguerra, de crisis económica, de inviernos fríos y falta de infraestructuras… y en general cuando el nivel de vida de una comunidad se derrumba por una razón o por otra, es decir, con la aparición del hambre, la miseria y el frío… aparece el “garrotillo” o sea “la difteria” o sea las “amigdalitis”, las faringitis, las bronquitis, las sinusitis y otitis, y las neumonías… es decir para los médicos vitalistas las anginas eran una consecuencia de la miseria y el frío.

En nuestra sociedad de abundancia, calefacción y confort, las faringoamigdalitis agudas o anginas o difteria… son más escasas pero existen… son consecuencia de excesos de bebidas frías, aires acondicionados, excesos alimentarios y helados…  actualmente en un medio con recursos  e infraestructura suficiente, estas afecciones suelen curar, con o sin tratamiento, en una semana de cuidados caseros u hospitalarios… pero esta enfermedad tan común y fácil de curar en nuestra sociedad actual, resulta que en situación mísera y a la intemperie, sin alimentos, sin calefacción y sin caldos calientes… pueden ser mortales, como lo fueron en las abundantes guerras y posguerras europeas cuando se les llamó y catalogó a todas estas situaciones de amigdalitis aguda febril…como epidemias de difteria.

Parece ser que algo de razón tenían aquellos médicos vitalistas puesto que en tiempos recientes, con el desmembramiento en la década de los 90 de la U.R.S.S., se produjo una crisis económica en Rusia y, mientras se reorganizaba, bajó su nivel de bienestar; al derrumbarse la economía algunos ciudadanos no pudieron, durante unos años, disponer de energía suficiente para calefacción y la falta de liquidez monetaria produjo escasez extrema y la alimentación bajó de calidad, aumentó el alcoholismo etc… y precisamente en ese país donde se presumía, con toda la razón, de tener a toda la gente vacunada… durante esos años de crisis, de miseria social, pobreza y hambre, reaparecieron unas cuantas epidemias invernales de difteria[1].

La reaparición de esos brotes de difteria en Rusia rompía un silencio de esa enfermedad de cuarenta años, toda la gente estaba vacunada… ¿cómo pudieron aparecer tantos miles de casos de difteria? ¿No habían funcionado las vacunas? No podemos responder a esta pregunta; pero lo que podemos asegurar es que su “efecto preventivo y protector” si es que lo tiene, no pudo compensar el efecto negativo del frío y del hambre que sufrieron los ciudadanos rusos; aunque estuvieran todos obligatoriamente y previamente vacunados contra la difteria. Los médicos vitalistas hubieran recomendado comida caliente y abundante y refugio seguro para prevenir y curar esos casos rusos de difteria o amigdalitis agudas.

Pero, como ya hemos contado, los vitalistas iban a ser desplazados del escenario médico y, en 1880 Löfller presentó al presunto bacilo asesino Chorinebacterium difteriae, como la causa de la difteria, como ocurrió con el cólera unos años antes, también se le creyó un bacilo agresivo, alienígena y único responsable y causa primera de la difteria. Como había ocurrido con Koch, el gobierno alemán lo condecoró, la prensa lo vitoreó, recibió todos los premios académicos… ya hemos dicho que la historia del descubrimiento de microbios y aplicación de vacunas es igual en todos los casos, por lo que evitaremos repetir la historia que ya hemos contado. 



Décadas después, en los años cincuenta del siglo veinte, con los adelantos en microbiología se supo que este bacilo no sólo no es extranjero, no es un alienígena, sino que no tiene otro hábitat que el humano, es decir, no compartimos su presencia con otros animales, el bacilo que supuestamente causa la difteria es en realidad una especie endémica y exclusiva del hombre. 

Nosotros mismos somos el ecosistema donde habita de forma natural este pequeño ser y sus familias afines. Acusarle a él de infectarnos es como si un naturalista acusara a los pinos y robles, a los ciervos y comadrejas y demás habitantes de un ecosistema de ser seres que infectan dicho ecosistema y quieren acabar con él.

Y además, cuando los microscopios se hicieron más potentes se vio con facilidad que poseemos varias especies de dicho bacilo y que habita en casi todas las partes de nuestro cuerpo, mucosas, piel, vías urinarias, tracto digestivo… y que tiene funciones protectoras, defendiéndonos por su propia presencia de la colonización de esporas, hongos y otros posibles invasores externos.

Pero como ocurrió con las otras vacunas, estos nuevos conocimientos de la microbiología, no llevó a la clase médico industrial a replantearse la utilidad y el sentido biológico de las vacunas; no se podía contradecir a los creadores de la idea después de haberles idolatrado, no podían reconocer el error de esa visión paranoica de la Naturaleza; los mismos médicos en activo habían participado de toda la paranoia de los microbios, los catedráticos en activo llevaban años de docencia enseñando a sus aprendices las ventajas de las vacunas, haciendo apología de los nuevas medicaciones para matar microbios… y los industriales no pensaban en perder el negocio precisamente ahora, cuando dominaban el negocio y eran los que controlaban la política sanitaria mundial y la enseñanza académica de toda la cultura científica y médica.

No iban a perder el negocio ni el prestigio, nadie tenía que reconocer nada, ahora, la industria médica domina los espacios académicos y, por eso, se sigue enseñando a los aprendices de médico que las vacunas siguen teniendo sentido y además son necesarias; no se permite discusión alguna… Y advierten a todos que no van a tolerar preguntas ni réplicas… y los médicos vitalistas que queden y que adviertan a la población serán acallados, serán denunciados y expulsados de los colegios de médicos.



[1] Los países comunistas llevaron una política de vacunaciones casi totales desde el final de la segunda guerra mundial. Presumían de paternalismo estatal y llevaron la vacunación hasta los lugares más recónditos de sus países… cuando llegó la crisis económica y energética y apareció la miseria social, volvieron los viejos fantasmas: la difteria, la tuberculosis, la tos ferina… pero sobre una población que estaba vacunada contra esas enfermedades durante generaciones… ¿donde estaba el efecto protector? ¿en las vacunas o en la comida y la calefacción?


Vacunas: una reflexión crítica (videos)

Presentación en Barcelona

22 de enero 2016. Sede de Plural-21.
Presentación: Lluis Botinas
Intervienen: Jesús García Blanca y Dr. Enric Costa Vercher

Primera parte:


Segunda Parte:



Entrevista al Dr. Enric Costa Vercher

Valencia, abril 2016:

lunes, 4 de abril de 2016

Peligro: Biología Sintética

El peligro de las bacterias sintéticas diseñadas mediante bioingeniería

Victor de Lorenzo, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), afirma abiertamente que los "médicos del futuro" serán bacterias sintéticas diseñadas y fabricadas mediante bioingeniería capaces de transportar selectivamente fármacos por todo el organismo y llevarlos allí donde se requieran para combatir infecciones, regenerar tejidos y órganos, reprogramar células-madre y garantizar la seguridad de los medicamentos y los organismos transgénicos... entre otras cosas. Sorprendente afirmación ante la que cabe preguntarse si estamos ante uno de los mayores avances de la medicina y la biología o ante un nuevo peligro para la salud, la vida y el ecosistema. Y es que intentar manipular la naturaleza e incluso contrariarla -máxime con los escasos conocimientos actuales- se antoja muy peligroso.




El Grupo ETC -organización sin ánimo de lucro dedicada a la conservación y promoción de la diversidad cultural y ecológica que realiza una minuciosa labor de seguimiento de estas nuevas tecnologías así como del comportamiento de los gobiernos y las grandes corporaciones -en colaboración con la Fundación Heinrich Böll, el Partido Verde alemán y numerosas organizaciones y movimientos sociales de África, Asia e Iberoamérica- define la Biología Sintética en uno de sus documentos como “una ingeniería biológica asistida por ordenadores para diseñar y construir nuevas formas de vida sintéticas, partes vivas, artefactos y sistemas que no existen en la naturaleza” añadiendo que asimismo abarca “el rediseño de organismos ya existentes mediante esas mismas técnicas”. 

Pues bien, el Grupo ETC ya ha avisado de que, sin fundamento real. “los biólogos intentan convencernos de que es posible un enfoque predictivo de la biología al usar partes que supuestamente están bien caracterizadas y exhibirán pues el comportamiento predicho en el organismo de diseño”.

Con el fin de complementar el artículo entrevisté a Manuel Porcar, que coordina un grupo de investigación de Biotecnología y Biología Sintética en el Instituto Cavanilles, y a Emilio Cervantes, biólogo y jefe del servicio de Microscopía Confocal e Imagen del CSIC. El primero comenzó respondiendo razonablemente a las preguntas hasta el momento en que mencioné a la Dra. Mae-Wan Ho y al profesor Máximo Sandín a quienes dedicó descalificaciones impropias de un científico. Cuándo le pregunté por los peligros de la biología sintética explicándole las argumentaciones de científicos críticos con esa disciplina, su respuesta fue: “no tengo nada que decir sobre pseudociencias ni comentarios religiosos”.

Afortunadamente, no todos los científicos son iguales ni actúan del mismo modo. Emilio Cervantes nos explicó, entre otras cosas, que “la Biología Sintética es Ingeniería Biológica; es pues mera Biotecnología aunque algunos usen otros términos para plantear diferencias que no existen y hablar de una "nueva disciplina". No es así por muchos juegos de palabras que utilicen. Modificar seres vivos -microorganismos principalmente- es lo que lleva haciendo la Biotecnología desde su desarrollo. Y producir alimentos transgénicos, medicamentos, biocombustibles... Intentándose al principio que se trabajase de acuerdo con unos principios éticos y controles -los llamados Protocolos de Asilomar-  pero ahora parece que no hay límite”.

Jesús García Blanca
Discovery Dsalud, 192. Abril, 2016.

Los colegios médicos: herramientas de control

La OMC protege el modelo médico farmacológico dominante

La Organización médica colegial es un instrumento para controlar a los médicos y proteger el modelo médico que domina en nuestras sociedades basado fundamentalmente en los fármacos y controlado o condicionado en gran medida por los laboratorios que los fabrican. Las comisiones deontológicas y el más reciente proceso de validación periódica de la colegiación son herramientas para ejercer este control, condicionar a los médicos críticos y tomar medidas disciplinarias contra aquellos que desafían abiertamente las directrices del Consejo General de Colegios de Médicos integrando en su práctica diaria métodos o enfoques alternativos, naturales o tradicionales, métodos y terapias éstas cada vez más buscadas por la ciudadanía a la vista del fracaso cada vez más evidente de un modelo que –según afirmaba recientemente Peter Goetzsche, uno de los fundadores del prestigioso grupo Cochrane- se ha convertido en la tercera causa de muerte en el mundo.



Que el actual modelo médico dominante es un fracaso constatado en lo que se refiere a una comprensión global de la salud y al tratamiento de numerosas enfermedades, especialmente las más graves, degenerativas y crónicas, es algo evidente para quienes nos dedicamos a investigar y analizar los temas de salud y medicina, aunque mantiene su credibilidad ante gran parte de la ciudadanía y sobre todo su poder e influencia gracias a la labor que vienen realizando numerosas organizaciones e instituciones tanto internacionales como nacionales, públicas y privadas, gubernamentales y supuestamente “independientes”, todas ellas controladas o condicionadas en mayor o menor medida, directa o indirectamente por el gran capital a través de fundaciones y empresas, en particular grandes corporaciones alimentarias, farmacéuticas y biotecnológicas.
En ese conjunto de organizaciones, una pieza peculiar e indispensable –por su relación directa con los médicos- es la que constituyen las organizaciones profesionales que agrupan y representan a los médicos en los distintos países, en el caso concreto de España, la Organización Médica Colegial (OMC) que vamos a analizar a continuación.

Jesús García Blanca
Discovery Dsalud, 192. Abril, 2016.


------------------------------------------
DOS CASOS DE EXPEDIENTES 
CONTRA MÉDICOS CRÍTICOS

El Dr. Enric Costa Vercher es un médico de familia valenciano que en 1993 decidió recoger en un libro sus observaciones de enfermos de SIDA en cuatro hospitales públicos de la ciudad de Valencia, las reflexiones que se hizo y las conclusiones a las que llegó, cuestionando radicalmente la teoría oficial al respecto. El libro, cuyo título era SIDA: Juicio a un virus inocente incluía además una segunda parte, aún más crítica, en la que se cuestionaba la teoría microbiana de la enfermedad así como la utilidad de las vacunas.

Pues bien, el 28 de febrero de 1994, apenas unos meses después de publicado el libro, recibió un escrito del Colegio Oficial de Médicos de Valencia, en el que se encontraba –y se encuentra- colegiado, en el que –entre otras cosas- se decía: “Por el presente le comunico que la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Valencia, en su sesión de Pleno de fecha 2 de Diciembre de 1993 ha acordado incoarle a Ud. expediente disciplinario de conformidad con el art. 63.1 de los Estatutos Generales de la OMC y 63 de los Estatutos Particulares”. 

Personado en el colegio para informarse sobre los motivos de tal decisión, la secretaria de la entidad le informó que la apertura de expediente se debía efectivamente al libro recién publicado en la editorial Mandala.

Afortunadamente, en este caso, el expediente no siguió adelante, posiblemente –nos comenta el Dr. Costa- porque durante el mes de marzo, se produjo la visita a España del Dr. Kary Mullis, prestigioso químico que había recibido el Premio Nóbel por su descubrimiento de la técnica PCR y que públicamente puso en cuestión la teoría viral del SIDA. Estas declaraciones, reproducidas en la prensa española del momento quizá influyeron en el hecho de que el Colegio de Médicos corriera un tupido velo sobre el expediente del Dr. Costa.


El Dr. Vicenç Herrera es un médico barcelonés especialista en medicina tropical y salud comunitaria. En 1996 fue inhabilitado por el Colegio de Médicos de Barcelona tras el fallecimiento de cáncer de una mujer a la que visitó una única vez y cuyo marido había interpuesto una denuncia alegando que el Dr. Herrera había recomendado retirar la quimioterapia. A pesar de que la jueza Anna Grau archivó el caso argumentando que la justicia no podía “demonizar” el método Hamer si la medicina no lo hacía previamente, y desestimó posteriormente un recurso para reabrirlo, 

Herrera fue inhabilitado dos años por dos faltas consideradas graves por el colegio médico: la primera –la recomendación de retirar la quimioterapia- supone para la comisión deontológico “cometer en el ejercicio de su profesión actos u omisiones que atentan contra la dignidad, el prestigio y la honorabilidad de la profesión médica”. Y la segunda consistió en “haber divulgado y presentando como idóneas y eficaces” las teorías de Hamer. Puede verse nuevamente que las sanciones no se justifican aludiendo al daño causado a la paciente, sino a la profesión médica. 

En cuanto a la jueza, mencionaremos que sufrió una auténtica campaña mediática de acoso por el archivo de la causa.

Otros dos médicos relacionados con el caso, los doctores Jorge Pérez Calvo y Juan Bautista Puget, no fueron expedientados pero se les advirtió de “la obligación imperativa de abstenerse de practicar y divulgar por cualquier medio” del método Hamer y la “obligación de no abandonar la medicina científica y las terapias de eficacia reconocida en las patologías graves”.

lunes, 14 de marzo de 2016

Presentación Vacunas: una reflexión crítica


Comparto la presentación y el debate posterior del libro

Vacunas: una reflexión crítica
(Dr. Enric Costa Vercher / Jesús García Blanca)
llevada a cabo en La Casa de la Cultura de Yecla (Murcia)
el pasado 6 de marzo
organizada por Cauac Editorial Nativa y Pangea




Pincha en el enlace para escuchar o descargar el audio:




viernes, 11 de marzo de 2016

La nueva medicina de la mente

Encontrar el equilibrio: claves de la nueva salud mental


La psiquiatría juzga los trastornos mentales como enfermedades y los trata con fármacos. La alternativa es un enfoque holístico que los integra en procesos de crecimiento y de trascendencia personal.


Los trastornos mentales o enfermedades psiquiátricas son ya en España la segunda causa de baja laboral y el tercer grupo de enfermedades en gasto sanitario tras el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

En nuestro país se consumieron en 2010, 33 millones de unidades de antidepresivos y 52 millones de tranquilizantes. Todo indica que desde entonces las cifras habrán aumentado. El panorama es similar en Europa y mucho peor en Estados Unidos donde la mitad de la población tiene ya alguna clase de diagnóstico psiquiátrico, en especial los niños.

Se calcula que unos veinte millones de niños en todo el mundo consume psicofármacos. En muchos casos, estos tratamientos se administran de por vida.

¿Cuáles son las razones para esta especie de plaga bíblica? ¿Tan mal nos hemos organizado como sociedad? ¿Qué podemos hacer para frenar o revertir esta situación que los organismos internacionales de salud nos presentan como alarmante o irreversible?

Un dossier dedicado a explorar alternativas psiquiátricas, a exponer un cambio de enfoque y abrir la puerta a técnicas sanadoras que actúan desde la raíz o respetan los procesos personales de crecimiento interno.

Y como complemento, una reveladora entrevista con Javier Álvarez, promotor de la Nueva Psiquiatría, un movimiento que critica el biologicismo actual y que está alumbrando una psicología con alma.

Jesús García Blanca
Dossier Especial Salud
La nueva medicina de la mente
Revista Cuerpomente, 287, marzo 2016.

miércoles, 27 de enero de 2016

La industria agroalimentaria copia la estrategia de la farmacéutica

La industria agroalimentaria -al igual que la farmacéutica- no solo ha conseguido avalar "científicamente" la presunta seguridad de muchos productos cuya inocuidad y beneficios son manifiestamente discutibles sino incluso bloquear o desprestigiar las informaciones que ponen en entredicho sus aseveraciones. Llegando incluso a hacer creer a la sociedad que son auténticos guardianes de la salud. Y para ello han copiado los mismos argumentos y métodos que la industria farmacéutica. De hecho controlan sociedades, fundaciones y organismos científicos y médicos que elaboran informes, estudios, libros y videos a la medida de sus intereses. Incluso han colocado a personas de su confianza en puestos claves de las administraciones públicas nacionales e internacionales y establecido "convenios de colaboración" con entidades y medios de comunicación influyentes que difundan masivamente sus consignas.




El naturismo, el veganismo, el vegetarianismo, el higienismo y el crudivorismo son algunos de los movimientos sociales que llevan décadas advirtiendo de la importancia que para la salud tiene -hoy más que nunca- una alimentación sana, adecuada y equilibrada basada en productos ecológicos libres de pesticidas y aditivos tóxicos. Hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) –que no se caracteriza por su independencia de las grandes industrias- ha tenido que reconocer públicamente que muchos de los actuales productos alimentarios industrialmente procesados son peligrosos, especialmente los que llevan demasiada azúcar, sal y grasas animales saturadas y "trans" asumiendo que son agentes causantes de sobrepeso, obesidad y diabetes así como de problemas digestivos, renales, hepáticos, pancreáticos, cardiovasculares, óseos y neurológicos, entre otras disfunciones.

Los datos son tan alarmantes como inevitable esta pregunta: ¿cómo es posible que los responsables de velar por la salud pública no tomen medidas? ¿Por qué no reaccionan?

Pues la respuesta es tan simple como lamentable: porque las instituciones científicas y políticas no responden ante el ciudadano sino ante la industria, no velan por el interés público sino por los intereses de las grandes empresas de agroalimentación considerada el primer sector industrial en España.

¿Y cómo es posible? Pues porque estas empresas, copiando la estrategia desarrollada en su día por la industria farmacéutica, ha creado una compleja de red de influencias que abarca todos los ámbitos relacionados con la nutrición y la alimentación cuyo principal objetivo es ocultar al público los potenciales peligros y consecuencias negativas de muchos de sus productos.

Y lo hacen repitiendo de forma machacona dos consignas: que es una industria comprometida con la salud de la población y que no existen alimentos "malos" sino solo una forma errónea de alimentarse decidida libremente por cada cual que es lo que lleva a estar sano o enfermo. Aseveración que apoyan patrocinando y subvencionando toda clase de actos públicos, campañas "informativas", investigaciones, centros de estudio, cátedras, revistas y un sinfín de iniciativas más.


QUIEN CONTROLA LAS POLÍTICAS DE ALIMENTACIÓN
 
En el ámbito empresarial:
-La Sociedad Cooperativa General Agropecuaria (ACOR) y AB Azucarera.
Las empresas McDonald’s, Kellogg’s, Danone, Hero, Unilever, Bimbo, Campofrío, Pescanova, Telepizza, el Pozo, Calvo, Pascual, Coca-Cola, PepsiCo, Schweppes, Nestlé, Bimbo, Chupa Chups, Delaviuda, Ferrero, Gullón, La Casa, Móndeles y Panrico.

En la industria:
-La Asociación General de Fabricantes de Azúcar de España (AGFAE).
-La Asociación Española del Dulce (PRODULCE).
-La Federación de Industrias de Alimentación y Bebida (FIAB).
-La Asociación Multisectorial de Empresas de Alimentos y Bebidas (AME).
-La Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas (ANFABRA).

En el ámbito científico:
-El Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha (IEDAR).
-La  Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).
-Fundación Española de Nutrición (FEN).
-La Sociedad Española de Nutrición (SEN).
-La Fundación Alimentum.
-La Fundación Dieta Mediterránea.
-La Fundación Triptolemos.

En el ámbito periodístico:
-La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).



Jesús García Blanca
Discovery DSalud, 190, Febrero, 2016

El secreto de los pueblos centenarios

La gran lección de estos pueblos es el acercamiento a la Naturaleza. 

No existe ni el gen ni el elixir de la eterna juventud o de la perfecta salud. Pero tampoco son los genes los que provocan las enfermedades.

Lo que hace que estos pueblos disfruten de vidas prolongadas y, lo que es mucho más importante, plenas de salud y felicidad, es su profunda implicación emocional y su conexión vital con la naturaleza, con la inmediatez de los espontáneo, con el fluir de la vida así como su imbricación espiritual con los trascendente, con lo sagrado, con prácticas religiosas o creencias espirituales fundadas en antiguas tradiciones que aportan sentido a sus vidas y cohesión a la comunidad.


Durante mucho tiempo se creyó que determinados pueblos como los hunza o los abcasios debían su larga vida a una alimentación básicamente vegetariana. Sin embargo, investigaciones posteriores y estudios recientes añaden otros elementos más incluso más relevantes que la alimentación que esos pueblos tienen en común y que constituyen toda una lección sobre los más importantes hábitos de salud: así a las dietas saludables aunque no estrictamente vegetarianas, suman las relaciones armónicas en las familias, la integración en la tribu o comunidad, su conexión vital con el medio y la naturaleza, el mantener un sentido profundo y cercano de la vida en contraste con la alineación de la mayoría de los trabajos en las sociedades modernas y el mantenimiento de un sentido de lo sagrado, bien mediante una religión o alguna práctica espiritual.


Más información:

—Libro The wheel of Health en pdf: http://www.wellbeyond100.com/wheelofhealth.pdf
—Zonas Azules: https://www.bluezones.com/
—Estudio detallado sobre los centenarios de Okinawa: http://www.okicent.org/index.html
—Artículos científicos: http://www.okicent.org/publications.html


Jesús García Blanca

Discovery Dsalud, 190, Febrero, 2016