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sábado, 16 de abril de 2016

Vacunas: una reflexión crítica (presentaciones y reseñas)

Vacunas: una reflexión crítica

Ediciones i / Llibres de l’Index, 2016.
Dr. Enric Costa Vercher / Jesús García Blanca

Gira de presentaciones, entrevistas, reseñas y noticias en torno a un libro polémico y radical que fue concebido como servicio público y que está generando un debate creciente que esperamos pueda servir a su objetivo fundamental: ofrecer información crítica que permita decisiones más libres.


AVANCES

En el blog Salud y Poder
En Iniciativa Debate (17 noviembre, 2015)
En Kaos en la Red (19 noviembre, 2015)
En Noticias de Abajo (25 noviembre, 2015)



Rueda de prensa en el Colegio de Médicos de Barcelona (22 enero, 2016)

Noticia en Time for Truth (24 enero, 2016)

Noticia en Ser y Actuar (24 enero, 2016)

Noticia en La Vanguardia (22 enero, 2016)

Noticia en ABC (22 enero, 2016)

Noticia en Levante (23 enero, 2016)
Impiden presentar un libro de un médico valenciano

Noticia en Liberación ahora (24 enero, 2016)

Noticia en Lo que podemos hacer (25 enero, 2016)

Noticia en Discovery Dsalud (número 191, marzo, 2016)
El colegio de médicos de Barcelona impide la presentación en su sede de un libro crítico con las vacunas.

Presentación en Barcelona (23 enero, 2016)

Video de Mindalia TV:

Audio en Ivoox:


RESEÑAS

Reseña en Escuela de Salud (24 enero, 2016)

Reseña en el blog de Josep Pámies (27 enero, 2016)

Reseña en Discovery Dsalud (número 189, enero, 2016)
Nuevo y esclarecedor libro sobre vacunas

Reseña en Ser y Actuar

Presentación en Granada (4 febrero, 2016)
Bar Café El Higo

Presentación en Villena, Alicante (5 marzo, 2016)
Centro de Yoga Ganesha
[En breve estará disponible el vídeo del acto completo]

Presentación en Yecla (6 marzo, 2016)
Casa de la Cultura
Organizan: Cauac Editorial Nativa y Asociación Pangea

Presentación en Murcia (7 marzo, 2016)
Organiza Cauac Editorial Nativa

Entrevista Dr. Enric Costa Vercher en FatimaSole (abril, 2016)


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Próximas actividades: presentaciones y charlas-debate en

Córdoba: 27 de abril
Almería: 7 de mayo
Jerez (Cádiz): 13 de mayo
Alcaucín (Málaga): mayo


viernes, 15 de agosto de 2014

Reseñas de Il potere occulto dell'industria della sanitá

La edición italiana de El rapto de Higea, traducida y publicada por Macroedizioni en octubre de 2013, ha cosechado dos reseñas que podríamos calificar de sorprendentes, no por su contenido sino porque quienes las han realizado son dos medios netamente sistémicos: un medio de comunicación nacional propiedad de la Confederación General de la Industria Italiana y el boletín de la Sociedad Italiana de Cirugía Cardíaca.





Radio 24. Il Sole 24 Ore
Confindustria (Confederación General de la Industria Italiana)
6 de octubre 2013


Lecturas de Radio 24
El gran negocio de la Sanidad: el "pesebre" italiano y los mecanismos de control de las multinacionales de la farmacia

Programa completo aquí: http://audio.radio24.ilsole24ore.com/radio24_audio/2013/131006-letture-da-radio24.mp3


Min 9:34
Sistema Sanitario y control social en el libro "El poder oculto de la industria de la Sanidad".
Siempre ligado al tema de la compleja relación entre la industria farmacéutica y la salud, pero enfocado desde un punto de vista más político, el libro de Jesús García Blanca, periodista español que colabora con diversas revistas criticas y de contrainformación, busca desmontar el tabú de la infalibilidad del Sistema Sanitario moderno, argumentando que sirve al poder como mecanismo de control y dominio social.

Presentación y lectura de un fragmento del capítulo Disidencia, censura, control: las nuevas formas de la plaga emocional (páginas 225-226 de la edición italiana):
     Una característica del terreno que analizamos —el de la salud-enfermedad— es que la superespecialización, el lenguaje críptico y la devoción ciega de la mayoría permiten utilizar herramientas inusitadamente torpes para producir efectos devastadores sin apenas intervención, haciendo uso de perversos dispositivos automáticos implantados durante ge­­neraciones.
     Y ello en medio de una carrera absurda contra sus propios clientes, una carrera en la que nunca están claros los límites entre el margen directo de beneficios económicos a corto plazo y el margen indirecto de inversión en sometimiento a largo plazo.
    A pesar de ello, la industria dispone de dispositivos que permiten enmascarar los «daños colaterales» y continuar im­­poniendo sus productos; en algunos casos la perfecta manipulación consiste en fabricar productos que dañan, atribuir ese daño a virus fantasmas y lograr así vender otros productos aún más agresivos para combatirlos, al mismo tiempo que se mantienen los anteriores. 
     Ese círculo vicioso parece a punto de alcanzar un límite; la batalla contra ese límite por parte de los responsables de la Sanidad (fundamentalmente en E.E.U.U.) permite entender la explosión de nuevas «pandemias»: cáncer, SIDA, hepatitis, vacas locas, SARS, gripe aviar, gripe porcina, gripe A... 
     Se pretende que estas construcciones, a modo de pandemias aterrorizantes, sean algo más allá de toda ideología, de todo posicionamiento vital, algo objetivamente definido por especialistas asépticos que debe ser combatido por todos sin distinción ni dilación; sobre todo, sin matices.


Boletín de la Sociedad Italiana de Cirugía Cardíaca 
Marzo 2014


Commento al libro
Il potere occulto dell'Industria della Sanitá
Francesco Paolo Tritto
Departamento de Cardiocirugía, Hospital San Sebastiano, Caserta.


     Según el autor, la ciencia funciona como una forma de religión cuyos principios están conectados con el discurso reaccionario de un capitalismo genocida: el progreso científico y económico solo para las minorías privilegiadas. Palabras fuertes que introducen argumentos igualmente fuertes. Hay un orden occidental civilizado que dirige y promueve la explotación, el hambre, la miseria, la pobreza, la degradación ecológica, la deshumanización, la negación de las culturas, la guerra.
     Hoy día estamos viviendo una crisis profunda y generalizada que excede los límites de la salud para invadir el terreno mucho más complejo e importante de la ecología. Como usuarios de la Sanidad nos preguntamos: ¿estamos seguros de que los métodos con los que nos atienden son realmente los más eficaces para nuestra salud? ¿O la industria de la salud solo quiere crear "enfermedades crónicas" para llenar los bolsillos de las compañías farmacéuticas?
     Lo que es seguro es que este libro da mucho que pensar, porque incluso el llamado Montaje SIDA parece ofrecer una buena documentación para apoyar la argumentación del autor.

Enlace al boletín:
http://www.collegiochirurghi.it/public/task/bollettino-mensile_03-2014.pdf
Reseña en las páginas 45-47.

miércoles, 25 de junio de 2014

Locura, encierro y disidencia

Hoy se cumplen treinta años de la muerte de Michel Foucault en el Hospital de La Salpetriere víctima de uno de los más aterradores dispositivos de poder del Estado Clínico: el SIDA. Como homenaje y recordatorio, os avanzo la reseña que he preparado para la revista Isegoría del reciente libro de Valentín Galván El Evangelio del Diablo en el que se hace una magnífica relectura de la Historia de la locura cincuenta años después de su primera edición en Francia.



"Los locos son, sobre todo, víctimas individuales de la dictadura social.
En nombre de la individualidad que pertenece específicamente al hombre,
demandamos la liberación de esas gentes, convictas de sensibilidad.
Porque aseguramos a ustedes que no hay leyes suficientemente poderosas
para encerrar a todos los hombres que piensan y actúan".

Antonin Artaud. Carta a los directores médicos de los manicomios.


Cuenta una leyenda que el autor del Códice del Diablo fue un monje benedictino condenado por herejía a ser emparedado vivo y que se comprometió a escribir una obra monumental alabando a Dios en una sola noche, cosa que logró con la ayuda del diablo.

No sabemos si Foucault recibió ayuda del diablo para escribir el conjunto de su obra; quizá por no lograr finalizarla fue por lo que acabó encerrado tras los muros del Hospital General, la más siniestra encarnación del poder desplegado —en múltiples direcciones— por el Estado Clínico. Lo que sí sabemos es que la herejía primera de Foucault, su desafío a ese aparato de normalización, fue su tesis doctoral y es el motivo —cincuenta años después— de El evangelio del diablo, el nuevo libro de Valentín Galván, doctor en Filosofía y profesor en la Universidad Juan Pablo de Olavide.

En este caso, y a diferencia de su anterior Vagos y maleantes (Virus, 2010), se trata de un libro coral a modo de análisis-homenaje con los muchos atractivos y pocos inconvenientes que ello supone. Tras una breve presentación de Galván encontramos dos bloques bien diferenciados —uno de carácter analítico; el otro, histórico— ambos con el aliciente de un texto de Foucault inédito en español como puerta cancel.

Un arqueólogo en los archivos de Upsala


Estos dos textos atañen a las dos cuestiones básicas que podemos plantear en torno a la Historia de la locura: el desmontaje teórico de la conceptualización psiquiátrica de la locura y las acciones que ha desatado no sólo en el campo estricto de la psiquiatría sino desbordándose hacia otros territorios conectados como la sociología, la etnología o las ciencias políticas.

El texto de Foucault que abre la primera parte del evangelio del diablo está dedicado a precisar las cuatro formas en las que él entiende que se desenvolvió esa oposición, las dos primeras chocantes contempladas con la perspectiva de los años: por una parte aquella psiquiatría que quiso imponer la misma simplificación que Pasteur había impuesto en el hospital médico reduciendo su intervención a la cirugía y los psicofármacos; por otra parte, la psicoterapia analítica que procedería mediante un ajuste de las relaciones de poder entre médico y paciente circunscritas al diván y cuya forma más popular es el psicoanálisis.

Las dos formas restantes son las que habitualmente identificamos con el concepto histórico de antipsiquiatría: la protagonizada por los trabajos de Laing y Cooper, en las que las relaciones de poder se reducen a cero y que implican una reestructuración institucional y, más allá, la desmedicalización del espacio en el que se produce la locura que dejaría de ser tarea del médico para convertirse en un descenso a los infiernos del paciente que vive así con toda intensidad su experiencia de alienación y retorna transformado; y una cuarta —en la que se encuadrarían Basaglia y Guattari— y que se propondría como objetivo la destrucción de las relaciones de poder que han creado al enfermo y la propia locura, es decir, implicarían un "combate político" que supone un cambio individual. Basaglia: "no se puede transformar el mundo sin transformarse a sí mismo". En definitiva, el resurgimiento de la locura como conciencia cósmica expresada en el arte y la literatura: Artaud, Nietzsche, Rachmaninof, Van Gogh, Rimbaud... la locura como transgresión de los límites para alcanzar el absoluto, para entrar en el territorio de lo esencial, de la pérdida del yo: la experiencia límite que en el caso de Foucault estoy convencido no fue, como algunos afirman, el SIDA, la muerte sórdida entre los muros de La Salpetriere, sino la escritura.

El encierro racional de la locura


La segunda parte arranca con un breve texto que reproduce una entrevista inédita de 1961 de la que se extrae su título: No existe cultura sin locura. Afirmación tan simple en su formulación como provocadora en sus implicaciones y que podría resumir los desafíos esenciales de Foucault en su tesis doctoral que el libro coordinado por Galván retoma y pone en perspectiva sorteando los peligros de la heterogeneidad propia de las recopilaciones.

Pero a pesar de su título, la Historia de la locura no es un libro de historia, sino un viaje al corazón de los archivos, una prospección arqueológica que procede levantando capas estratificadas bajo los conceptos para poner en evidencia que "lo que es no ha sido siempre", que las evidencias y las certezas han sido fabricadas y por lo tanto "a condición de que se sepa el modo en que han sido hechas, pueden ser deshechas". La locura -concluye el arqueólogo del discurso— no es un hecho natural, sino cultural, e incluso consustancial a la cultura.

Así, desde el humanismo —que rompe con las resonancias místicas y misteriosas que la locura poseía en el medievo y la encierra en el "universo del discurso"— hasta hoy —no únicamente el hoy de Foucault, sino el nuestro, que ha llevado a extremos aberrantes el cientificismo cuyos efectos de poder señaló el propio Foucault— la locura ha quedado atrapada dentro de la razón, justificada por la razón y transformada en una forma de razón.

Y como hilo conductor material de esa evolución, diríamos que como testigo arquitectónico, el Hospital General, cuyo edicto dado en el mes de abril de 1657 reza "para el encierro de los pobres mendigos de la ciudad y de los alrededores de París" sobre el que Foucault precisa: "un hecho está claro: el Hospital General no es un establecimiento médico. Es más bien una estructura semijurídica, una especie de entidad administrativa, que al lado de los poderes de antemano constituidos y fuera de los tribunales, decide, juzga y ejecuta". De ahí que la arremetida de Foucault no sea simplemente una crítica conceptual, sino la primera piedra para un "combate político" mediante el cual podamos deshacer las cosas que fueron hechas. Tuke, citado por Foucault: "el principio del miedo, que raramente disminuye con la locura, está considerado como muy importante en el tratamiento de los locos". Y el miedo se materializa en el "gran encierro" de los locos, pero también de mendigos, vagabundos, blasfemos, libertinos... los "antisujetos" de Ramón García.

No es de extrañar que ante el brutal trabajo de arqueología de campo realizado por Foucault en su tesis, se granjeara el calificativo de "psiquiatricida". La psiquiatría institucional, responsable de la construcción de la enfermedad mental a base de parodiar —dice Szasz— conceptos científicos, responsable de la objetivización de la enfermedad mental mediante la condena moral y práctica judicial, quedaba en evidencia como herramienta de control y no perdonó a Foucault, a decir de Mario Colucci, que les recordara que "sus magníficos manicomios procedían de los lazaretos".

 La difusión internacional


La segunda parte de El evangelio del diablo da cuenta —gracias a un laborioso ejercicio de traducción múltiple— de la recepción irregular de la Historia de la locura en Francia, Estados Unidos, Canadá, Argentina, México, Brasil y España. Una acogida irregular con diferentes grados de influencia y complejos avatares imbricados con otras obras de Foucault y las dinámicas propias de cada territorio.

Así, las ediciones del 61 y 63 en Francia contribuyeron a proporcionar una base teórica a la antipsiquiatría francesa impulsando su acción política y conectándola con la lucha contra las prisiones. En América del norte sin embargo, y pese al abrumador éxito de las visitas de Foucault, su actividad se limitó al terreno intelectual con una moderada influencia sobre los movimientos de resistencia a la institución psiquiátrica. 

A Argentina llegó Foucault por vía mexicana, las primeras ediciones de Paidós, pero obviamente no pasaron el filtro de la dictadura y sólo publicaciones minoritarias en círculos de resistencia difundieron sus ideas que cobraron fuerza a partir de los ochenta hasta llegar a una explosión que alcanza el mundo académico en los noventa. En cuanto a Inglaterra, modesta influencia en la antipsiquiatría donde Laing y Cooper mantenían su independencia intelectual aunque confluyente en acciones y reivindicaciones por las que se vieron acusados de beneficiar los proyectos de recorte social de la derecha. En México, compleja influencia foucaltiana en múltiples ámbitos: filosofía, medicina, historia, lingüística, literatura, sociología, etnología y ciencias políticas; y en Brasil la corriente más importante del movimiento antipsiquiátrico tomará su inspiración de Foucault. 

Finalmente, en España, la presencia de Foucault se vio mediatizada por la transición política y a decir de Galván, sus ideas generaron un pensamiento aparentemente anarquizante, pero "en realidad fácilmente digerible por el sistema", llegándose incluso a la paradoja de que los propios funcionarios de prisiones utilizaron sus ideas para perfeccionar los mecanismos represivos, según denunciaría el propio Foucault.

Control a ambos lados de la frontera



Pero el "tercer grado de la represión" con el que Foucault definía el gran encierro, no supone sólo el control de los locos, que ya no son locos sino enfermos mentales, sino el de los cuerdos que ya no son cuerdos sino sanos. El saber psiquiátrico amparado en la ciencia redefine las fronteras y el loco deja de ser un personaje inquietante o místico para convertirse simplemente en un peligro social.

"El Juez o Tribunal podrá acordar el internamiento en un centro psiquiátrico del sujeto que haya sido declarado exento de responsabilidad criminal conforme al número 1.º del artículo 20, o al que le haya sido apreciado esa eximente con carácter incompleto, si tras efectuarse una evaluación exhaustiva del mismo y de la acción que llevó a cabo, exista base suficiente para concluir que, debido a su trastorno, es posible prever la comisión por aquél de nuevos delitos de gravedad relevante".

No, no es una disposición de siglos pasados. Se trata del artículo 98 del Anteproyecto de reforma del Código Penal español presentado al Consejo de Ministros en octubre de 2012 y rozando en estos momentos las etapas finales para su aprobación.

Encierro indefinido por delitos no cometidos y sin responsabilidad criminal. Independientemente de que este anteproyecto acabe o no convertido en ley, el mero hecho de proponerse es suficientemente significativo de los tiempos que corren, en los que parecen cobrar inquietante significación las palabras de Szasz: “Los hospitales mentales son los campos de prisioneros de nuestras guerras civiles no declaradas ni expresadas”.

Más allá de Foucault



Plantea Foucault que el hospital psiquiátrico se despega del hospital médico a partir del siglo XIX cuando Pasteur introduce la teoría microbiana como causa de enfermedad. En este sentido, el descubrimiento de una causa "real" para las enfermedades llamémoslas "físicas" sitúa al hospital médico en otro espacio regido por otras dinámicas: ya no hay producción de la enfermedad, sino una causa real que se diagnostica. Por su parte, en el hospital psiquiátrico, a pesar del esfuerzo de las disciplinas científicas psiquiátricas por somatizar la enfermedad mental, la dinámica continúa siendo de conjuro y producción: Pasteur frente a Charcot, diagnóstico real de lo somático que se ha expandido hasta lo indecible gracias a la tecnología, frente al diagnóstico ficticio de lo mental, de lo incorpóreo, en definitiva, de lo construido.

Sin embargo, el método arqueológico de Foucault puede aplicarse igualmente a la biología o a la medicina. A partir del siglo XIX comienzan a sentarse las bases de lo que podríamos llamar medicina moderna y que se convirtieron en factores claves para la unidad de pensamiento y práctica médica inexistentes hasta ese momento: farmacología, teoría microbiana, procedimientos estadísticos y diagnósticos, y por supuesto la proscripción y persecución de quienes a decir de Foucault controlaban un "corpus técnico de curación": las comadronas, las damas de misericordia, los charlatanes, los magos, los chapuceros, los hospitalarios, los monjes, las religiosas, los droguistas, los herboristas, los cirujanos, los boticarios... en definitiva, esa estirpe que ahora es calificada desde los sectores del fundamentalismo científico como pseudociencias.

Lo que Foucault no tuvo tiempo de ver es que la distinción entre lo normal y lo patológico ha devenido tan artificial en la medicina de lo mental como en la medicina de lo corporal porque depende del consenso científico como dispositivo de poder que se materializa y concreta en el primer caso en las sucesivas ediciones del DSM y en el segundo en las directrices promulgadas por los CDC del Servicio de Salud estadounidense.

Así, del mismo modo que la función de la psiquiatría institucional como sostenedora de los lugares de encierro pero también de producción y definición de la enfermedad mental condujo al nacimiento de la antipsiquiatría, la función de la medicina institucional que produce y define la enfermedad orgánica y contribuye al encierro virtual de la humanidad en un afuera medicalizado, compartimentado y ordenado debe ser combatido desde una antimedicina que se oponga no al saber médico, sino al poder medico-farmacológico.

Jesús García Blanca

El evangelio del diablo. Foucault y la Historia de la locura,
Valentín Galván (Coord.), Madrid, Biblioteca Nueva, 2013.

Más sobre Valentín Galván/Foucault:
Reseña de De vagos y maleantes. Valentín Galván. Barcelona, Virus, 2010:

sábado, 23 de abril de 2011

Miguel Jara: Laboratorios de médicos

Viaje al interior de la medicina y la industria farmacéutica.

Una nueva y recomendable entrega de Miguel Jara que nos conduce al otro lado de "la línea divisoria del horror" a partir de estremecedores testimonios de protagonistas reales que ponen al descubierto el inframundo de la corrupción médica.

Tras escribir tres ensayos, Miguel Jara ha concebido esta trepidante investigación que radiografía el mapa del soborno sanitario. Los efectos secundarios del tráfico de recetas quiebran la salud de la población. Las administraciones se arruinan mientras lo consienten. Este es un recorrido por el delgado filo de la cuchilla que amenaza con rasgar la Medicina. Muchos médicos se han situado en los límites de la Ley.

jueves, 14 de abril de 2011

Libro Desmontar el SIDA

El SIDA no es una enfermedad a tratar -ni siquiera alternativamente- sino un engranaje made in USA a desmantelar.


El libro, editado por Cauac Editorial Nativa recoge 32 documentos -editoriales, columnas y capítulos- que fueron redactados en 1997 por Lluis Botinas para impulsar un Debate SIDA desde las páginas de Diario 16 (bajo la dirección de Juan Tomás de Salas).

Desde 1997, muchas vidas se hubiesen salvado si los oficialistas creyentes en la ficción VIH/SIDA hubiesen aceptado debatir las bases acientíficas y abiológicas sobre las que siguen emponzoñando el alma de sus víctimas y envenenándolas con unos cócteles quimioterápicos, todo ello con la excusa de atacar a un supuesto virus VIH que nadie ha demostrado que exista (pues nunca ha sido aislado), virus fantasma y comodín mudo presentado como causa de la supuesta enfermedad SIDA que en realidad es un montaje made in USA.

Ni un sólo oficialista defensió aquello por lo que cobra cada final de mes. Luego nadie puede eximir a ningún oficialista del "pecado por omisión"... aunque sólo alguno sean conscientes de la masacre que están cometiendo, por lo que éstos son, además, responsables del "pecado por acción".

Estos 32 textos conservan una gran actualidad y son retomados aquí y ahora -precedidos de una introducción actualizadora de 40 páginas- con el objetivo declarado y directo de que contribuyan a acabar con el SIDA lo antes posible.

sábado, 20 de noviembre de 2010

No olvidar a Foucault

Reseña del libro
De vagos y maleantes: Michel Foucault en España Valentín Galván, Barcelona, Virus editorial, 2010.

Jesús García Blanca


“Heredar la ruptura es romper con el que rompió […] el único modo de leer a Foucault es seguir escribiendo”.
Jesús Ibáñez



PREVIO

Siempre me imaginaba a Foucault encerrado en La Salpêtriére como una metáfora brutal de la tragedia que implica para un autor rompedor el permanecer encerrado en su propia obra, o como si su etapa “disciplinaria” hubiese triunfado impidiendo el giro de su pensamiento. Pero también como una amarga paradoja: la terrible constatación de que quien había diseccionado los instrumentos de poder nos fuera ahora arrebatado por uno de ellos: el dispositivo VIH/SIDA[1] .

Ibáñez propuso “romper con el que rompió”. ¿Acaso no es eso lo que ya empezó a hacer el propio Foucault con la primera entrega de la Historia de la Sexualidad? Desde la misma ruptura con el proyecto anunciado hasta la ruptura definitiva provocada por su muerte en 1984, año del Gran Hermano, del Panóptico total.

Asi que, ¿somos fieles a Foucault adoptando el punto de vista de su obra final inconclusa? ¿O rompiendo también con ese último intento de ruptura? ¿Qué hay más allá de La inquietud de sí?

Quizá “seguir escribiendo”…


ESTRUCTURA

De vagos y maleantes es un libro eminentemente didáctico. La intención queda clara desde el primer momento, con un título explícito –que hace referencia a la Ley republicana de 1933 “retocada” por el régimen franquista para incluir a todos sus virtuales enemigos-, un subtítulo escueto y descriptivo, y una introducción a modo de plano-guía del territorio que vamos a recorrer; territorio que percibimos como una estructura ordenada y delimitada, correctamente apoyada por notas de referencia, que se cierra con un sustancioso apéndice bibliográfico.

Su autor se propone –y nos propone- cubrir un vacío: dar cuenta de la recepción de la obra de Michel Foucault en España. Para ello traza unos límites: 1967 –fecha de aparición de la primera referencia bibliográfica a una obra de Foucault- y 1986, año en que se cierran los homenajes organizados tras su muerte. Y propone dos vías de exploración: la recepción académica y la extraacadémica, la calle y las instituciones, la lucha y el análisis, o -desde la perspectiva del que escribe- el afuera y el adentro... y en definitiva, el presente y el futuro, que se explican arqueológicamente por el pasado; vías todas ellas cruzadas de discursos y autores.

El objetivo final es explicar cómo se fraguó un “Foucault made in Spain” a través de –o como suma de- diferentes interpretaciones de su obra, alternativas y opuestas en función de los intereses de cada cual: marxistas, estructuralistas, anarquistas, feministas, reaccionarios…


CONTEXTO

Antes de comenzar con la exploración de esas dos vías, Galván dedica el primero –el más breve- de los “tres bloques temáticos” en que divide su libro a situarnos, a contextualizar el terreno político y filosófico en el que aterrizará la obra de Foucault: el período que va del tardofranquismo a la transición, representada por la segunda victoria electoral del PSOE en 1986.

El panorama intelectual -nos cuenta Galván- se lo repartían los vencedores: escolásticos y falangistas. Los primeros alrededor de Revista de Filosofía y Arbor; los segundos vía Revista de Estudios Políticos y Escorial. A estos se suma un tercer grupo que aporta un “respiro intelectual” de carácter neopositivista y existencialista, y cuyos autores destacados fueron Manuel Sacristán, Aranguren y Tierno Galván.

En la década siguiente, las corrientes renovadoras están representadas por tres grupos muy definidos: a los neopositivistas y marxistas se suma una corriente considerada neonietzscheana, estructuralista o postestructuralista, con Trías y Savater a la cabeza.

Es en este momento en el que se empieza a editar en español la obra de Foucault, fundamentalmente por las editoriales mexicanas Siglo XXI y Fondo de Cultura Económica o la argentina Paidos con alguna participación local de Anagrama, Gedisa o Tusquets. Surgen entonces una gran cantidad de publicaciones de orientación marxista-libertaria en la que comienzan a difundirse los primeros análisis e influencias de las ideas foucaultianas favorecidas por la transición política, entre las más emblemáticas y conocidas, Ajoblanco, El Viejo Topo, El Basilisco o Zona Abierta.


LUCHA

El bloque extraacadémico –quizá el más logrado de todos- está organizado en torno a los ámbitos en los que Foucault exploró las relaciones de poder, ámbitos definidos por instituciones disciplinarias: escuela, cuartel, manicomio, hospital, cárcel.

Por razones personales ha sido el bloque que he leído con más fruición.

Mi primer libro de Foucault fue –hace treinta años- Vigilar y castigar. ¿Qué representó en mi vida? ¿Qué significó en ese mundo mental, intelectual, que yo estaba entonces empezando a construir? ¿Qué le debo a Foucault? ¿Qué le debe mi particular forma de mirar el mundo? Quizá -como tantos otros- esa “caja de herramientas” o esos “cócteles molotov” como el propio Foucault consideraba sus libros: la ruptura, el hallazgo de entender que hay cosas escondidas en cada pliegue de la historia: compartir el secreto de los rizomas y plantearse sin demasiada consciencia una agenda para ir descubriéndolos en cada esquina del tiempo.

O quizá le debo el haberse colocado “casualmente” ante mí, en el momento en que yo ponía el pie en el vacío, como punto de apoyo para cruzar el abismo y descubrir a otros muchos que aguardaban un paso más allá y que se alimentaban de su voz: Deleuze, Guattari, Lacan, Laing, Szasz… todos ellos conectaron con mis lecturas de Wilhelm Reich, quien había roto con Freud precisamente porque este traicionó su propio descubrimiento y se sacó de la manga el concepto de “instinto de muerte” para trasladar la responsabilidad del sufrimiento humano, desde la sociedad al individuo, sentando las bases para el papel fundamental que la psiquiatría jugará posteriormente en los dispositivos de coacción sutil propios de las bautizadas por Deleuze “Sociedades de Control”, una vuelta de tuerca a las “Sociedades disciplinarias” foucaltianas.

Encierro de locos, de enfermos, de vagos y maleantes, de niños… encierro de los que piensan más allá de los límites: compartimentación, separación, clasificación, contención, normalización… en suma: medicalización.

Independientemente de las críticas[2] que puedan hacerse a su “extravagancia”, a su “arbitrariedad”, a sus oscuras referencias, e incluso a su ignorancia de la literatura académica referida a los temas que abordó, no cabe duda de que, por encima de la “inflación verbal” que en ocasiones dificulta sus textos, Foucault continua siendo un referente obligado al que no se puede “olvidar”.

A principios de los setenta, evolucionó hacia una posición de lucha concreta, de acciones, de concepción comprometida del papel de los intelectuales resumidas en las palabras de Álvarez-Uría [3] :

No se conforma con denunciar el poder, sino que se sitúa en los lugares de resistencia con la finalidad de destruirlo. Trata de minarlo, de hostigarlo sin descanso; señala los flancos débiles donde golpear, prevé las réplicas. El pensamiento de Foucault es eminentemente estratégico y, por tanto, geográfico. No intenta aburrir ni divertir, sino combatir, crear espacios de libertad, zonas de independencia y de autonomía. Su teoría es inseparable de las luchas para las que está destinada.

Los desafíos desatados en España por esa evolución pusieron en evidencia a los partidos de izquierda –PC incluido- y sacaron lo mejor de ciertos intelectuales, como Agustín García Calvo, Alvarez-Uría, Julia Varela o Jesús Ibáñez.

Galván nos narra con agilidad las crisis sociales y las luchas de resistencia en cuatro frentes fundamentales que habían salido disparados de los libros de Foucault: locura, delincuencia, sexo y educación. Y es que, como escribe Philippe Meyer[4] , “el orden no es únicamente la ausencia de disturbios, es el problema de asignar a cada uno su lugar en la sociedad”. Y ese lugar es siempre una forma de encierro: hospitales, manicomios, prisiones, escuelas… “el infierno emocional humano” en palabras de Wilhelm Reich[5] .


OBRA

El bloque académico –algo más confuso en cuanto a su estructura y falto a ratos de didáctica y clarificación- sigue la “división clásica” de la obra de Foucault: arqueología del saber, genealogía del poder, el sujeto.

En relación con la primera etapa, su influencia se vinculó a decir de Galván con el diálogo entre el humanismo cristiano y el materialismo marxista. En la segunda puede rastrearse una conexión con los asuntos y autores ya mencionados en el análisis extraacadémico y centrado en una pugna entre marxistas y libertarios por “apropiarse del capital filosófico” foucaultiano.

Por último, la tercera etapa se centra en el paso traumático de lo que se llamó Modernidad –heredera de la Ilustración y antes aún de los ideales del Renacimiento- y ligada al triunfo del Capitalismo; y la etapa de renuncia, desazón o desencanto que Lyotard llamó “condición posmoderna”.

El final de la evolución de Foucault, desde sus obras metodológicas hasta su investigación ética, pasando por la redefinición del concepto de poder enraizada con su compromiso político, coincide con un momento histórico de desmitificación y desacralización generalizada que en España se encarna en el hundimiento en la ciénaga ideológica del Partido Socialista Obrero Español tras su renuncia formal a las tesis marxistas para abandonarse descaradamente en los brazos del capitalismo.

Cierra este bloque un breve sobre las reacciones a la muerte de Foucault. Los calificativos en la prensa pusieron de manifiesto la imposibilidad de definir a “nuestro” personaje: “filósofo, historiador, estructuralista, lider de la revuelta parisina”: todos ciertos y todos equivocados; aunque en conjunto vienen a ser un reflejo mediático de su camino.

Quizá el más… melancólico y dramático de todos los homenajes fuera esa maravillosa elegía publicada por Jesús Ibáñez en el país[6] :

[…] de repente me asaltó una pregunta inquietante: ¿quién terminará de escribir la historia de la sexualidad? […] Las ideas que se alimentaban el cuerpo de Foucault eran ideas poderosas, con un alto valor de supervivencia, con un alto poder de expansión […] El orden social está fundado en el silencio de casi todos. Los amos monopolizan la palabra […] Foucault se propuso dar palabra a todas las minorías silenciadas […]´El único modo de leer a Foucault es seguir escribiendo.


CODA

Tras un camino tan largo y sinuoso, se echa de menos alguna clase de recapitulación y las conclusiones de este trabajo “arqueológico”. Quizá la voluntad de su autor es que cada lector extraiga las suyas, y nos deja, a la vuelta de la última página de su texto, frente a esa magnífica caricatura que Vazquez de Sola hizo de Foucault: un histrión que se burla del lector que lo mira como diciéndole: “esto es lo que hay…”

Y “esto” es naturalmente su obra; y los puntos suspensivos el interminable desafío que nos lanza.



NOTAS

1 La muerte de Foucalt, una vez más (http://mesetas.net/?q=node/368).
2 MANDOSIO, Jean-Marc. La longevidad de una impostura: Michel Floucault. Ediciones El Salmón.
3 Contra el poder, el saber y la verdad. Citado en “De vagos y maleantes”, pág. 228.
4 El niño y la razón de Estado. Madrid, Zero, 1981.
5 Análisis del Carácter. Barcelona, Paidos, 1980, pág. 399.
6 Esas ideas que ya no estremecerán al mundo. En “A contracorriente”, Madrid, Fundamentos, 1997, pág. 388.


Públicado en el número 9 de Youkali. Revista de las artes y del pensamiento: http://www.youkali.net/

domingo, 16 de mayo de 2010

Higea raptada. Reseña de Miguel Jara


















Higea, la diosa de la salud, raptada, secuestrada, violada. Es lo que propone que ocurre en nuestros días con la salud humana, Jesús García Blanca, en su libro El rapto de Higea.


Radical, en busca de la profundidad, de las raíces del conocimiento, erudito, García Blanca hace un análisis digno del rigor mayúsculo sobre las relaciones de poder entorno a nuestra salud. Por la páginas de este trabajado libro pasan la deshumanización de la salud, el punto de vista ecológico en el tratamiento de bacterias y virus e infecciones e incluso el enfoque de la infancia como estado de sitio para la industria de la salud y la enfermedad, el control de la disidencia o el tratamiento de la salud como forma de control social. Finalmente, escribe García Blanca más de 80 páginas sobre el Caso Sida con el subtítulo de Los límites de la rebeldía, muy elocuente.

El autor argumenta bien y documenta las relaciones existentes entre las diferentes multinacionales farmacéuticas, gobiernos occidentales, agencias estatales, y todos los actores del entramado sanitario, incluidas las publicaciones científicas. Se basa para ello, entre otras herramientas, en las propias publicaciones de los críticos con el sistema desde dentro del sistema; la prueba más clara de que las cosas no funcionan. Ésta es quizá la parte del libro que me resulta más cercana (quizá la del sida la que más lejos me pilla pues creo que para hacerse una opinión bien fundada hacen falta las horas y la paciencia que todavía no he conseguido, lo que puede obtenerse con atajos como dicho apartado de la obra que comento).

Una idea me ha llamado poderosamente la atención, sobre todas las demás, que haberlas ailas y muchas: la influencia de las industrias, alimentaria, química y farmacéutica (en muchos casos unidas en una misma compañía) en nuestro estilo de vida está conduciendo a nuestra “degeneración biológica”. Creo que esta idea por sí sola merece un libro así que el próximo viernes, día14 de mayo a las 19:00 horas, aprovecharé que presento a autor y libro en la librería La Malatesta de Madrid para preguntarle a Jesús en voz alta por esta significativa y radical propuesta. Nos vemos pues promete haber “chicha” ya que también está invitado a presentarles el profesor de antropología amigo de Darwin, Máximo Sandín, colaborador de este blog.


Publicado en el blog de Miguel Jara el 12 de mayo de 2010:

http://www.migueljara.com/2010/05/12/higea-raptada/


En la imagen: acto de presentación de "El rapto de Higea" en la librería La Malatesta, de Madrid, el pasado 14 de mayo. De izquierda a derecha: Miguel Jara, Jesús García Blanca y Máximo Sandín.

Entrevista en Radio Bronka

Entrevista en el programa "Cinco bárbaros en la cabeza", de Radio Bronka

Hoy tenemos la presentación del libro “El Rapto de Higea” editado por Virus Editorial. Charlamos con Jesús García Blanca, su autor y se entabla un intenso y apasionado debate entre él y una de nuestras compañeras. No se lo pierdan!! (Lamentamos que haya varios cortes debido a una jugarreta del programa de grabación. Mil disculpas!!!)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Un libro muy necesario en estos tiempos

Por fin he terminado El rapto de Higea. Un libro muy necesario en estos tiempos, en los que se agradecen las voces a contra corriente.

Creo que has conseguido un texto marcado por un mensaje claro, ausente de divagaciones, que aburran o desorienten al lector, -un pecadillo bastante común en los ensayos-.

Abordas los temas con un lenguaje ameno y sencillo, muy de agradecer, ya que muchos autores en un intento por dotar el texto de un cierto aire cientifico arrastran un lenguaje farragoso que acaban por acogotar más que informar.

Vas preparando el terreno poco a poco sin prisas, ganando la atención del lector y su respeto,tras reiteradas muestras de un rigor necesario,que se basa en el contraste de la información con multitud de fuentes.

Dejas para el final el plato fuerte,la bestia negra, el caso SIDA tratándolo desde una postura templada al principio, ganándole una vez cumplida la misión informativa, un discurso pasional en defensa del ser humano,sazonado con un punto justo de emotividad-el episodio de la niña que muere en brazos de su madre-, y un merecido tirón de orejasa los principales partidos políticos que decidieron mirar convenientemente a otro lado en vez de enfrentarla información sobre el caso, asumiendolas consecuencias.

Muy completo, muy directo.
Enhoranuebuena.

Ñ.

martes, 15 de diciembre de 2009

El rapto de Higea disponible ya






















Ya está disponible "El rapto de Higea" tanto en su versión impresa como para descarga o lectura a través de la red.

lunes, 8 de junio de 2009

El rapto de Higea

La salud y la enfermedad
como base para
mecanismos de control social

Jesús García Blanca
keffet@gmail.com
http://saludypoder.blogspot.com

“El rapto de Higea, en referencia a la diosa griega de la salud, desmonta, con ese necesario espíritu crítico tan poco frecuente en nuestras sociedades, el tabú de infalibilidad que posee el modelo sanitario moderno y que sirve al poder como herramienta eficacísima de control y dominación social".



Contenido:

Apertura

Presentación:
Y el médico sustituyó al sacerdote
Pascual Serrano

Introducción:
SALUD Y GLOBALIZACIÓN

PRIMERA PARTE:
LA DESHUMANIZACIÓN DE LA SALUD
1. Crisis global de salud
2. La ciencia al servicio del Imperialismo
3. La conexión multinacionales-instituciones-ONGs-Medios
4. Las publicaciones científicas como caso particular de Falsimedia
5. Industria química, salud, enfermedad y alimentación

SEGUNDA PARTE:
MICROECOLOGÍA
1.Perspectivas macroecológica y microecológica; la mirada global
2. La Teoría de la Infección
3. Soporte teórico para una transformación radical:
Teoría de la Estructura Dinámica.

TERCERA PARTE:
ACCIÓN Y REBELDÍA
1. La infancia: Estado de Sitio
2. Disidencia, censura, control: las nuevas formas de la Plaga Emocional
3. Desobedeciendo
4. Caso SIDA como ejemplo: Los límites de la rebeldía.

Anexos
Bibliografía
Recursos en Internet

Agradecimientos
Cierre



“Pensar es efectivamente peligroso para el orden”
Jesús Ibáñez
[1].


El terreno representado por lo que habitualmente llamamos “salud y enfermedad” es campo abonado para el ejercicio del poder. Y ello en una doble acepción: es una jurisdicción donde se ejerce el poder, y es también –y esto es mucho más importante- un complejo conjunto de mecanismos que producen efectos de poder: fabricación de verdad, manipulación de discursos, imposición de modelos éticos y de comportamiento, implantación de automatismos...
El ejercicio del poder en este campo específico y su entrecruzamiento con otros, ha puesto en marcha una serie de procesos que se retroalimentan entre sí: superespecialización de la ciencia, aplicación irresponsable de la tecnología, falta absoluta de participación de los ciudadanos en la gestión de su salud, control creciente de los servicios sanitarios, de la investigación y de la formación e información por las compañías farmacéuticas, es decir por el Gran Capital... el resultado: deshumanización y medicalización[2].

Pero estos procesos, no sólo no logran solucionar los problemas de salud, sino que contribuyen a agravarlos. Ello, unido a la imposición del Modelo Occidental Capitalista, desarrolladoDesarrollado, y sus mecanismos de perpetuación -urbanización y desarrollo industrial competitivo al margen de las necesidades humanas, desequilibrios y desigualdades, modelos educativos concebidos para la domesticación de los individuos y la protección del sistema- agudiza la degradación ecológica, social, educativa y biológica evidenciando una crisis global de la Salud y de los Sistemas Sanitarios de la que algunos síntomas visibles son el aumento del número de enfermedades, del número de enfermos, del consumo de servicios curativos y del costo de esos servicios.
Esto por lo que se refiere a los países ricos. En el resto del planeta, las condiciones creadas por la expansión colonial, el capitalismo y el imperialismo sólo pueden describirse de una forma: genocidio.


NOTAS:
[1] El regreso del sujeto.
[2] “Medicalizar es tratar por separado problemas que en el fondo van juntos; no sólo es tratar problemas sociales desde una perspectiva sanitaria”. MIGUEL, Jesús M. de. Salud y Poder.


Disponible en breve en formato libro (Virus Editorial) y electrónico.