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jueves, 11 de abril de 2019

Wilhelm Reich, un himno a la libertad


Casi simultáneamente con la publicación de la traducción italiana de mi libro sobre Reich, el grupo editorial Macro dedicó un dossier especial a Reich en su revista Scienza Conoscenza para el que me pidieron un texto especial que relatara cómo decidí escribir un libro sobre el descubridor de la energía orgónica. Reproduzco aquí la versión en castellano de ese texto.


Reich llegó a mis manos por primera vez allá por 1977. Se trataba del libro La función del orgasmo. El descubrimiento del orgón, publicado en España por la Editorial Paidos en su Biblioteca de Psicología Profunda. Aquel libro -que aún reposa protegido por un forro de plástico en mi biblioteca- me fascinó. Entendí muy poco, pero aquella mezcla de reportaje científico, diario vital y crítica filosófica me dejó atrapado y me impulsó a seguir leyendo lo que pude encontrar de su autor.

La lectura de su obra me impulsó a recorrer una multitud de caminos en los campos de la educación, la ecología y la salud, que con los años determinaron mi actividad como escritor de investigación. Reich me condujo a Neill y su carismática visión de la educación que me impulsó en su día a estudiar magisterio y que inspiró la forma en que me he relacionado con mis hijos. Y no solo eso, le debo a Reich mi aproximación crítica a la realidad, mi rebeldía y el cuestionamiento sin concesiones de la autoridad.

Y aquí estoy, cuarenta años después, procurando compartir lo que he aprendido y conseguir que este personaje excepcional logre hechizar a la mayor cantidad de gente posible. Con ese ánimo me decidí a escribir un libro que reuniera dos características básicas: que respetara al máximo las ideas y los descubrimientos de Reich con el rigor que él siempre se exigió en sus investigaciones, y que fuera accesible para personas sin formación especializada en las materias que Reich abordó.

UN LIBRO RIGUROSO Y DIDÁCTICO

Con esos objetivos me planteé un libro con tres partes bien diferenciadas en cuanto a tono, contenido y tratamiento. Una primera parte para contar la historia de Reich, en un tono novelístico que trasmite todo el dramatismo de su peripecia vital a partir de las biografías ya publicadas y de los diarios y la autobiografía del propio Reich.

En la segunda parte hago un recorrido por lo que denomino doce descubrimientos que hubieran podido cambiar el mundo... y que de hecho pueden cambiarlo si conseguimos que se abran paso entre la maraña de relaciones de poder que obstaculizan el acceso a conocimientos vitales. Cada uno de estos descubrimientos va enlazado con un itinerario de lectura que permite acceder a la obra clave de Reich y a otros libros suyos o de otros autores que profundizan en ese tema concreto.
Por último, en la tercera parte explico cual ha sido el destino del archivo de Wilhelm Reich con todo su legado intelectual, científico y humano, así como la influencia que ha tenido su obra a nivel internacional en las disciplinas en las que hizo aportaciones relevantes e incluso trascendentales: psicoterapia, psicología social, educación, medicina, microbiología, biología, ecología y muchas más.

ORGÓN: LA ENERGÍA PRIMORDIAL

Desde que comenzó sus estudios de medicina, Reich se sintió atraído por la sexualidad y el psicoanálisis y desde el principio se esforzó en plantear los trastornos y el sufrimiento de sus pacientes en términos de energía, traduciendo a una fórmula de economía energética la salud y la enfermedad, la capacidad de sentir placer o la incapacidad que se traduce en angustia debido a las defensas que la persona levantó para protegerse primero del exterior y después de sí mismo y a las que Reich denominó "coraza".

Pero Reich consideraba que los problemas no provenían de la estructura humana sino del entorno social; en otras palabras, lo que había que "curar" no era a las personas sino a una sociedad autoritaria y represora que los enfermaba. De ahí que se convirtiera en un pionero de la psicología social y planteara muy pronto cambios radicales en la forma de concebir, parir y criar a las criaturas basándose en el respeto de la autorregulación de sus impulsos y necesidades.

Huyendo de la `persecución del nazismo recorrió varios países europeos y se estableció un tiempo en Noruega donde llevó a cabo experimentos con bioelectricidad y cruzó la frontera de la biología descubriendo los fundamentos de la formación de materia viva, lo que le condujo a su descubrimiento más importante y clave de su obra posterior: la energía vital cósmica que denominó orgón.
La energía orgónica era la energía de las antiguas tradiciones, la líbido que Freud concebía de un modo casi metafórico y la fuerza de la que venían hablando las corrientes vitalistas desde hacía siglos. Reich consiguió hacerla visible y describir sus propiedades: libre de masa, presente en todas partes, en constante movimiento, puede manipularse y controlarse mediante dispositivos especiales, constituye el medio en el que se producen los fenómenos electromagnéticos y gravitacionales, forma unidades de funcionamiento tanto vivas como no vivas y es anterior a la materia que se crea a partir de ella.

Este descubrimiento lo llevó a reformular toda su teoría psicoanalítica y psicosocial y avanzar abriendo puertas insospechadas para mostrarnos las relaciones ocultas entre fenómenos aparentemente inexplicables y dispersos: las neurosis, el masoquismo, la escisión esquizofrénica, la maldad humana, la violencia, la indolencia de las masas, su abandono en manos de líderes autoritarios, la represión de la sexualidad, el maltrato a las criaturas, la educación coercitiva, el origen de la vida, los interrogantes del cáncer, los fenómenos atmosféricos, el comportamiento de los tornados o la formación de las galaxias.

CAMBIAR LA SOCIEDAD

Desgraciadamente, su honestidad provocó su trágico final: por una parte su coherencia científica y moral que lo impulsó a no detenerse jamás; por otro, fue víctima de la lógica destructiva que había cartografiado y que denominó plaga emocional, una biopatía crónica que se implanta en el ser humano desde que nace y que se manifiesta tanto a nivel individual como social pudiendo adquirir las proporciones de una pandemia, como es el caso de la Inquisición en los siglos XV al XVII o el fascismo de los años treinta del siglo XX.

Y es que todos los descubrimientos de Reich ponen en cuestión o atacan directamente las bases del sistema, y, más allá, aportan herramientas para enfrentarnos a él, argumentos para la desobediencia, conocimientos para la rebeldía.

De hecho, Reich predijo con impasible serenidad lo que iba a sucederle debido a las reacciones de la plaga contra lo viviente y contra quienes -como el propio Reich- pusieran en evidencia esas reacciones y sacaran a la luz los fundamentos de las funciones naturales del vivir. Los continuos y violentos ataques de la plaga hasta acabar con su vida demostraron efectivamente el descubrimiento social más dramático de Reich: como individuos acorazados, aislados de la naturaleza, aterrorizados de sus propios deseos, atrapados por la ira ante su impotencia, desatan el infierno de la envidia, de la difamación, de la represión contra la espontaneidad, la honestidad, la salud, la racionalidad y la verdad conectada con la naturaleza.

Son los mismos que en todas las épocas separan a los bebés recién nacidos de sus madres, los mismos que castran sus impulsos sexuales y amorosos, los mismos que destruyen su creatividad, los mismos que reaccionan con indiferencia al llanto de un bebé... son los que difaman, persiguen, queman en las hogueras reales o simbólicas a los investigadores honestos y sirven como brazos ejecutores contra la verdad al servicio de los poderes que llevan demasiado tiempo controlando el mundo.

CRIANDO A LOS NIÑOS DEL FUTURO

Frente a esos brazos ejecutores que atentan contra la vida, debemos recuperar nuestra parte animal, la que nos conecta con los ritmos naturales, con los flujos de energía, la espontaneidad y, en definitiva, con lo vivo. Reich estableció con precisión el papel de la familia patriarcal autoritaria que niega o reprime la sexualidad infantil y adolescente perturbando los flujos energético y provocando disfunciones físicas, mentales o emocionales; una labor complementada cada vez a más temprana edad por sistemas educativos basados en la disciplina, el castigo y la autoridad, la medicalización del embarazo y el parto -arrebatados a la intimidad y la sexualidad de las mujeres- y una crianza presidida por la separación de la diada madre-bebé, la imposición de protocolos médicos y el empeño en que los bebés se acostumbren, se plieguen, se amolden, se sometan de modo que los adultos acorazados satisfagan sus frustraciones y su miedo a lo vital y espontáneo y que ha dado como resultado una sociedad enferma e incapacitada para abandonarse a las emociones, a la libertad y a una sexualidad sana.

Para ello, Reich nos señaló una responsabilidad inexorable: criar a nuestros hijos en esa "tierra de nadie" entre el presente acorazado y el futuro regido por las leyes de la naturaleza; una responsabilidad que recae sobre quienes vivimos en la confusión, rodeados por la plaga, cuestionados por ese orden social que él combatió hasta su muerte.

La tarea es por tanto proteger a nuestras criaturas de la plaga emocional, construir un refugio con las herramientas que Reich nos dejó: contactar con nuestro lado salvaje para que los cachorros humanos se mantengan a salvo en su ecosistema primario: el cuerpo de la madre conectados primero a través del cordón umbilical y luego en el exterior por ese otro cordón que es la leche materna, el contacto piel con piel, la conexión orgonótica, la mirada, las caricias, el pezón vivo.

Posibilitar la autorregulación no consiste en seguir un conjunto de normas, una técnica artificiosa ni un proceso intelectual, sino justo lo contrario: implica buscar las grietas en nuestra propia coraza para comunicarnos con nuestras crías y entender que deben seguir su propio camino. Supone un doble sufrimiento: el de abrir nuestras heridas, que tanto nos costó cicatrizar, y el de aprender a soportar la libertad y la capacidad de decidir su destino de esos hijos que quisiéramos poseer para siempre pero que "son hijos e hijas de la vida, deseosa de sí misma" -unas palabras que podría haber escrito Reich, pero que escribió en 1923 el poeta libanés Jalil Yibran.

Artículo escrito para la revista Scienza e Conoscenza
Traducido por Valerio Pignata y publicado en el número 67, marzo 2019.


MÁS INFORMACIÓN:

Libro Wilhelm Reich, inspirador de rebeldía (Murcia, Cauac Editorial Nativa, 2018)
Edición italiana Wilhelm Reich, il genio dell'energia orgonica e della liberazione sessuale (Cesena, Macroedizioni, 2018).

martes, 6 de febrero de 2018

Una mirada al futuro, con esperanza



Introducción del libro
Wilhelm Reich, inspirador de rebeldía
Murcia, Cauac Editorial Nativa, 2017.



Una mirada al futuro, con esperanza


Los logros en verdad grandes 
los alcanzan individuos humanistas 
que trabajan honrada, incansable y humildemente 
mientras mantienen la conciencia mucho más despierta que los demás, 
lo que los hace susceptibles de volverse locos.

W, citado por Kenzaburo Oe
en ¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!




Debió ser hacia 1977 cuando cayó en mis manos un libro ya entonces deteriorado, con una cubierta verde pálido, sin ilustración alguna, perteneciente a la Biblioteca de Psicología Profunda de la Editorial Paidós. Su título: La función del orgasmo. El descubrimiento del orgón. Confieso que entendí muy poco de lo que allí se decía, pero el tono peculiar del texto —una mezcla entre diario vital, reportaje científico y crítica filosófica— hizo que quedara para siempre fascinado por su autor: Wilhelm Reich.

Durante los 40 años transcurridos hasta hoy, la arrolladora propuesta intelectual y vital de Reich ha venido influyendo de una forma u otra en mi vida.

Para empezar, me condujo a Neill y su carismática visión de la educación, que a su vez me empujó a estudiar magisterio y a desarrollar una vida profesional plagada de contradicciones —con lo que ello supone en cuanto a frustraciones y satisfacciones, amargos obstáculos y retos estimulantes.

Pero la lectura de las obras de Reich también me impulsó a recorrer una multitud de caminos en los campos de la educación, la ecología y la salud que terminarían determinando mi actividad como escritor de investigación.

Y hay mucho más: le debo a Reich la forma en que me he relacionado y me relaciono con mis hijos así como mi aproximación crítica a la realidad; quizá parte de mi rebeldía, de mi cuestionamiento sin concesiones de la autoridad en todos los sentidos.

Cuento todo esto porque el objetivo fundamental de este libro es ofrecer a más personas la posibilidad de conocer a este personaje excepcional y dejarse hechizar por él y por una obra caleidoscópica y fascinante que abarca todos los misterios de la vida.

De hecho, el descubrimiento clave de Reich, el que lo llevó por una parte a volver sobre sus pasos y replantear toda su teoría psicoanalítica, y por otra a avanzar y abrir puertas a múltiples caminos que aún hoy permanecen inexplorados, fue la presencia constante de la energía de la vida fluyendo en todas partes y conectando cada ser vivo con el cosmos.

La energía orgónica —que es como Reich la denominó— era al mismo tiempo la energía que tradiciones ancestrales habían llamado Ki o Prana, era la libido que Freud concebía de un modo casi metafórico y etéreo, y la fuerza de la que venían hablando diferentes corrientes vitalistas de los últimos doscientos años.

Reich consiguió hacer visible esa energía que respondía a las preguntas que se había hecho durante años y que ponía en relación sus primeras inquietudes sobre la concepción freudiana de la neurosis, su desacuerdo frontal con Freud respecto a lo que éste denominaba instinto de muerte, su teoría sexual, sus preocupaciones sociopolíticas que lo llevaron a su expulsión del Partido Comunista, sus experimentos sobre el origen de la vida, su concepto de salud y enfermedad o la importancia crucial de la autorregulación en la crianza y la educación de los niños.

La tragedia de Reich es que la mayor confirmación práctica de sus ideas fue precisamente la persecución constante que sufrió en todos los países en los que vivió y que se vio obligado a abandonar. Y es que sus planteamientos ponían de manifiesto las raíces de la dominación, la sumisión y el sufrimiento social atacando duramente las bases de mecanismos de poder que aún continúan vigentes.

Si Reich fue perseguido hasta su muerte fue porque sus ideas ponían en peligro el statu quo de los poderosos, fueran estos unos u otros. Lo admirable es que tuviera energía suficiente no sólo para llevar a cabo descubrimientos trascendentales que apuntan a un nuevo paradigma científico y de salud, sino para mantener su enorme capacidad de trabajo a pesar de la presión a la que estuvo sometido toda su vida. Incluyendo los múltiples intentos de hacerlo pasar por paranoico o por esquizofrénico. Si la aceptación de las infamias, el sufrimiento y la injusticia es un indicativo de insania mental y la salud mental viene dada por la capacidad para rebelarse, no cabe duda de que Reich gozaba de buena salud y por eso mismo inspira rebeldía.



Una parte de ese enorme trabajo ha calado profundamente en diversas disciplinas y saberes, incluso sin reconocer su autoría: terapias corporales y energéticas, reivindicaciones ecologistas, el despertar de la psico-neuro-inmunología, la incipiente dimensión social de la medicina, la lucha contra la familia patriarcal autoritaria, los movimientos de liberación sexual... representan algunas de esas influencias que debemos a Reich.

Pero es mucho más lo que nos queda por asimilar, por explorar, por impulsar: la crianza ecológica, la autorregulación de los niños y las niñas como clave para su felicidad, para la salud y para el cambio social, profundizar en la sexualidad como elemento de regulación vital, aprender a conocer y respetar su importancia en relación con los flujos energéticos y en las etapas del desarrollo infantil, integrar el funcionalismo como herramienta de conocimiento que supera el viejo dilema objetividad-subjetividad en la investigación científica de los fenómenos naturales, promover un cambio de paradigma en la medicina que contemple la salud desde un enfoque holístico basado en el equilibrio, la pulsación vital y el flujo de energía, y la enfermedad como una ruptura de ese equilibrio, una fase necesaria en los procesos dinámicos inherentes al hecho de vivir y relacionarnos...

Quienes miramos el mundo fascinados y descontentos a un tiempo, quienes luchamos contra la opresión y mantenemos la esperanza de una sociedad mejor nos hemos preguntado muchas veces por qué se marchita la formidable curiosidad de los niños al poner el pie en la escuela, o por qué no cesan de aparecer enfermedades a pesar de los espectaculares avances de la medicina y la tecnología, o cómo es posible que la especie supuestamente más inteligente que habita este planeta, la humana, sea precisamente la responsable de su brutal degradación, cómo es posible que el ser humano repita una y otra vez los mismos errores y que después de miles de años de civilización no consiga resolver sus problemas fundamentales y ser feliz.

La obra de Reich y su propia trayectoria vital, con sus luces por momentos cegadoras y sus zonas oscuras, con su apasionada mirada de perseguidor de los secretos de la naturaleza y sus obsesiones a veces incomprensibles, con su genialidad teñida de cierta ingenuidad, pero sobre todo llena de esperanza y de capacidad de mirar al futuro, nos ofrece pistas y herramientas para comenzar a responder esas y otras muchas preguntas que en definitiva son la pregunta por el sentido de la vida.


Almuñécar, 24 de marzo, 2016.
En el 119 aniversario del nacimiento de Reich.
Jesús García Blanca.