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viernes, 17 de mayo de 2019

¿"Pseudoterapias" o Pseudoperiodismo? (Entrevista a Jesús García Blanca)

Hace unos días, estudiantes de periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid me entrevistaron como parte de la documentación que reunían para la elaboración de un trabajo sobre la difusión de "pseudoterapias" en los medios de comunicación, centrándose especialmente en la homeopatía.

No me está permitido difundir el contenido del trabajo aunque, con permiso expreso de sus autoras, sí que puedo compartir públicamente la entrevista que me hicieron por lo que pueda aportar al debate en marcha sobre las mal llamadas "pseudoterapias" y en la que puntualizo algunas cuestiones básicas que me parecen de interés de cara al tratamiento de estas noticias por los medios de comunicación.



ENTREVISTA:


Preguntas sobre la difusión de información 
científica/pseudocientífica en los medios de comunicación:

¿Por qué es necesario el periodismo científico?

Entiendo que el tema específico de esta entrevista es el tratamiento periodístico de la homeopatía y que por tanto cuando me pregunta sobre “periodismo científico” no estamos hablando tanto de ciencia en general o de ciencias como la astronomía o la geofísica, sino de ciencias en el ámbito de la salud. En ese sentido me gustaría dejar claro desde el principio que yo no creo que la salud pueda abarcarla la medicina –cualquier clase de medicina- ni la ciencia, sino que se trata de algo mucho más complejo que debe abordarse desde múltiples disciplinas y enfoques.

En relación con esto y sin pretender extenderme, es preciso aclarar también que la ciencia –entendiendo aquí, claro, que hablamos de la ciencia moderna occidental- es una herramienta de conocimiento pero no la única ni la más completa o compleja. El problema de fondo en el tema que nos ocupa es que ciertas personas y colectivos pretenden imponerla como única via posible de conocimiento, de modo que, para ellos, aquello que la ciencia no puede conocer simplemente no existe o se considera superstición, religión, magia, esoterismo o simplemente estafa. Por supuesto estos colectivos o personas no solo son fanáticos que el profesor Emmanuel Lizcano denomina “fundamentalistas científicos”, sino que no tienen ni idea de lo que es la superstición, la religión, la magia ni el esoterismo. 

Una segunda aclaración, en este caso sobre el periodismo y sobre mi mirada a la sociedad en la que estamos inmersos: todo en ella está de un modo u otro, en mayor o menor medida condicionado por relaciones de poder. Sin ánimo de ponerme a desarrollar esto que no es el propósito de esta entrevista, sí diré de modo casi telegramático que lo que hace falta es periodismo científico –y no científico- independiente, crítico y honesto, tanto como hace falta que la investigación científica y la formación científica sean independientes, críticas y honestas.

Aclarado esto, la respuesta se hace más fácil, casi evidente: es necesario el periodismo científico con las características que le he citado para ser conscientes de esas relaciones de poder y para combatirlas, puesto que la información crítica, el conocimiento crítico y el pensamiento crítico suponen un mayor margen de libertad y de felicidad. Esto, que vale para cualquier cosa en la que pensemos, en el terreno de la salud llega a convertirse en vital, incluso en literalmente vital ya que un enfoque u otro, una decisión u otra sobre nuestras vidas o las de nuestros hijos pueden significar la diferencia entre la salud y la enfermedad, la vida y la muerte. Y por si no ha quedado suficientemente claro, añadiré que, en general, el poder es el lado de la enfermedad y la muerte, y la oposición al poder, en la medida en que sea posible, es el lado de la salud y la vida.




¿Considera que la divulgación científica solo deben realizarla expertos científicos? ¿Por qué?

Creo que la divulgación científica crítica deben realizarla los expertos en divulgación crítica. Pero como sigo pensando que aquí hablamos de salud, esos expertos divulgadores deberán tener conocimientos de múltiples disciplinas y enfoques que atañen a la salud y por supuesto no pueden ser “expertos” en todo, pero es que la divulgación no es una tarea especializada sino todo lo contrario: se trata de acercar al gran público conocimientos que no pueden o no va a adquirir leyendo publicaciones especializadas. El punto clave aquí nuevamente es el poder, por eso insisto en “divulgación crítica”, porque la divulgación a secas ya sabemos lo que es: divulgación de lo que interesa al poder.

¿Cómo debe ser la comunicación científica para que la divulgación sea efectiva?

Siguiendo con el enfoque que he propuesto desde el principio, “efectiva” significa para mí que consiga que el gran público se replantee conocimientos, revise creencias, se pregunte cosas, encuentre nuevos caminos... y en definitiva, que se fomente el pensamiento crítico que capacite para tomar decisiones libres y fundamentadas. Lo que está muy claro es que la divulgación dirigida, controlada o influenciada por el poder no va a servir para eso, sino para que la gente continúe creyendo lo que interesa al poder, aceptando lo que le llega desde las instituciones del poder u otras controladas por él, e incluso defendiéndolo frente a las minorías críticas. Esto último sería “efectivo”, pero para los intereses del poder, no para los de la gente.

¿Los medios combaten la homeopatía o contribuyen a difundirla? 

Aplicando una vez más el enfoque de las relaciones de poder, es fácil comprender que los grandes medios, por el hecho de pertenecer a los grupos de poder y defender sus intereses no pueden hacer otra cosa que combatir la homeopatía; otra cosa es discutir si con esos ataques contribuyen igualmente a difundirla y en qué medida. Por otra parte, muchos medios no tan grandes y que se presentan como independientes y llevan a cabo un encomiable trabajo crítico en terrenos como la política o la economía, se han alineado en los temas de salud y medicina con los intereses del poder. De modo que solo puede esperarse algo de información crítica o simplemente respetuosa con disciplinas como la homeopatía en un reducido número de medios, fundamentalmente digitales y especializados en temas de salud holística o alternativa.




¿Qué tratamiento deberían darle los medios de comunicación a la homeopatía?

Vivimos en el mundo que vivimos. Eso significa reconocer que los grandes medios dan a los temas el tratamiento que su línea editorial exige en función de los intereses de los grupos de poder a los que pertenecen. No hay más que leer los libros de Pascual Serrano sobre el tema para conocer con pelos y señales lo que la mayoría sospecha o intuye. En este contexto, solo cabe hacer uso de los medios alternativos o de contrainformación para que la gente pueda disponer de información crítica y llegar a sus propias conclusiones. Esa es la labor que procuro hacer desde hace años en diferentes planos y sobre temas más o menos relacionados con la salud, la medicina o la ecología. Por supuesto que enfrentarse a la influencia de los grandes medios es una labor muy dura e ingrata, pero al menos duermo con la conciencia tranquila.

¿Quiénes considera que son los responsables de la mala fama de la homeopatía?

Los ataques contra la homeopatía comenzaron hace más de un siglo en Estados Unidos cuando la medicina “alopática” o moderna se dio cuenta de que podían perder protagonismos y comenzaron a organizarse fundando la Asociación Médica Americana y otras organizaciones. Esto es una nueva versión de aquellos ataques pero adaptado a los tiempos.

¿Se encuentra con dificultades o reticencias a la hora de publicar un artículo que esté a favor de la homeopatía?

Personalmente no encuentro dificultades ni reticencias para escribir lo que quiero, pero eso es porque trabajo para medios independientes, críticos y honestos, que son las características que vengo repitiendo. Estoy prácticamente seguro de que ninguno de los grandes medios o incluso de los pequeños a los que he aludido antes publicaría las cosas que escribo sobre salud y medicina. Y añadiría que mis planteamientos, por ser radicales –en el sentido de que van a la raíz- se verían (y de hecho se han visto alguna vez) en apuros para aparecer en medios especializados en salud alternativa debido a la “caza de brujas” que se ha desatado en este terreno.

¿Cree que lo que difunden los personajes públicos tiene más impacto que lo que podrían difundir los profesionales de la información?

Creo que sobre todo suelen ser impactos de mucha intensidad inicial pero de corto recorrido. Claro que hay una diferencia: si lo que publicitan estos personajes públicos son consignas del poder, se verán reforzadas.




Preguntas sobre el interés 
científico de la sociedad:

¿Considera que la sociedad tiene el suficiente interés científico? ¿Por qué?

Como Ernesto Sabato, creo que la gente de a pie cree más en la ciencia cuanto menos entiende los conceptos científicos. Eso, junto con la reducción de lo científico a lo tecnológico y por tanto a las aplicaciones prácticas, hace que la ciencia se haya instalado en un lugar privilegiado que a su vez es utilizado por el Poder como discurso de legitimación, especialmente en el terreno de la medicina. De ahí la insistencia en hablar de “medicina científica”, como si ese adjetivo fuese un aval absoluto.

¿Qué pueden hacer los medios para fomentar el interés científico de la sociedad?
¿Cuál cree que es el papel de los medios de comunicación en la educación científica de la sociedad?


Creo que estas dos preguntas se responden solas repasando lo que he dicho antes sobre los medios y las relaciones de poder: en tanto que herramientas de poder, los grandes medios van a explotar y legitimar el discurso de la ciencia como metadiscurso de poder, mientras que, por el otro lado, los medios de contrainformación tendrán que decidir si apoyan ese discurso en el terreno de la salud-medicina o, como hacen en otros terrenos –economía, política, ecología, género- se oponen al discurso del poder y plantean un contradiscurso que pueda ayudar a la gente a escapar de la trampa de la medicina moderna farmacológica, responsable de la mayor catástrofe iatrogénica que conocemos.





REFERENCIA:

Título del trabajo: La difusión de pseudoterapias en los medios de comunicación: el caso de la homeopatía en El País Semana, La Ventana y El Programa de Ana Rosa entre 2016 y 2018.
Autoras: Alicia Calvo Hernández, Carla Colmenero Rodríguez, Ana María Criado Calvo y María Agustina Gómez Reggiani. 3º Periodismo y Humanidades. Grupo 61.


sábado, 14 de octubre de 2017

¿Son necesarias las vacunas?

En el contexto de las multitudinarias protestas ciudadanas contra la ley que ha convertido en obligatorias once vacunas para todos los niños italianos, mi editor en Italia me propuso escribir junto al Dr. Enric Costa un artículo especial para publicar en la revista Scienza e Conoscenza. Comparto aquí el texto completo en castellano.




¿Son necesarias las vacunas?


No cabe duda que estamos ante una oleada de autoritarismo y desprecio de los derechos fundamentales consagrados en las constituciones de toda Europa. Administrar fármacos -vacunas incluidas- de modo forzoso con amenazas de multas e incluso retirada de la custodia de los hijos es una acción gravísima que viola derechos constitucionales nacionales, acuerdos europeos y tratados internacionales.
            Es fácil comprender que sería absurdo obligar por ley a adoptar prácticas saludables por mucho que estas estén suficientemente probadas y aceptadas mayoritariamente: ¿nos parecería razonable obligar a todo el mundo a hacer media hora de ejercicio diario? ¿a seguir estrictos regímenes alimenticios? ¿nos parecería razonable prohibir la venta y el consumo de tabaco? ¿Por qué entonces las leyes y decretos que obligan a vacunar a nuestros hijos parecen tan razonables a algunos, probablemente a muchos?
            Pues bien, ante el alarmante interés que están demostrando muchos políticos en Europa para obligar a la población al consumo de vacunas industriales bajo el peso de la ley, los ciudadanos y médicos que no nos vacunamos queremos reclamar nuestro derecho a ser dueños de nuestra vida individual; un derecho reconocido en todas las constituciones de los países democráticos y que los distingue de los países totalitarios y dictaduras.
            Pero por si esto no fuese suficiente, invitaríamos a estos políticos a que se hicieran la siguiente reflexión: Hace unos 60 años que existen las vacunaciones masivas; anteriormente solo se administraron a población reclusa, a huérfanos y a la soldadesca, hasta que en los años 50 y 60 empezaron a masificarse y a vacunar a casi toda la población infantil; por tanto cabe preguntarse… si son tan indispensables las vacunas como para hacerlas obligatorias… ¿cómo ha podido sobrevivir la humanidad durante cientos de miles de años… sin vacunas ni antibióticos?
            Si al reflexionar sobre esa realidad histórica no llegan a la conclusión de que las vacunas no parecen ser tan necesarias como las presentan, queremos informar al lector que algunos médicos pensamos que las vacunas no solamente no son necesarias sino que, además, carecen del más mínimo sentido biológico; y por carecer de sentido biológico pueden ser y, de hecho, lo son, peligrosas para la salud… ¿por qué decimos que no tienen sentido biológico las vacunas?... pues porque son una consecuencia de una teoría médica propia del siglo XIX que ha quedado totalmente obsoleta y superada por los propios avances en microbiología que se han producido en el siglo XX.


LA TEORÍA DE LA INFECCIÓN CONTRA
EL NUEVO CONCEPTO DE MICROBIOMA

Como hemos dicho, la teoría de la infección también denominada teoría microbiana de la enfermedad, nació en el último tercio del siglo XIX y fue como consecuencia de la aplicación de los primeros microscopios en medicina; con ellos se hicieron visibles unas formas de vida diminutas y hasta entonces invisibles: los microbios.
            Ese hallazgo dividió a la clase médica en dos grandes grupos: El primero de ellos lo formaron la mayoría de médicos de la época que pensaron que el microscopio no los había creado sino tan solo hecho visibles y que, por tanto, si los microbios estaban ahí, en nuestra piel, nuestra boca y nuestro intestino…sería por algo. Puesto que hasta la fecha habían pasado desapercibidos… quizá cumplían alguna misión que desconocíamos. En todo caso sería prudente esperar y observar. Este primer grupo de médicos dio muestras, con su actitud, de poseer virtudes propias del rigor científico: prudencia para afirmar novedades y paciente observación hasta recabar suficiente información para saber lo que realmente es aquello que se quiere conocer.
            El segundo grupo de médicos fue capitaneado por un industrial que no era médico, el conocido Louis Pasteur, y desde el primer avistamiento de los microbios afirmaron que producían enfermedades y que esos nuevos invitados eran peligrosos y que había que defenderse de ellos con productos industriales: antisépticos, sueros y vacunas.
            Era la primera vez que los veían con sus rudimentarios microscopios de apenas 20 ó 40 aumentos; no tenían experiencia previa, puesto que acababan de entrar en la escena científica y apenas habían avistado a unas pocas especies… sin embargo estas carencias de conocimiento no les impidió afirmar categóricamente que esos gérmenes recién vistos eran unos asesinos implacables. Este segundo grupo de médicos, desde luego, no dio muestras de prudencia científica, más bien, parecían tener prisa.
            Era el tiempo de la revolución industrial y, curiosamente, a la incipiente industria química y farmacéutica le pareció muy interesante la visión sobre los microbios que tenía este segundo grupo de médicos encabezados por el industrial francés Pasteur, puesto que si había que fabricar productos para defendernos de esos nuevos invitados significaba que el mercado era enorme. Esta gran simpatía entre la nueva teoría de la infección y el mundo industrial fue capital para que se instalara como teoría dominante y que su dominio se haya mantenido hasta el día de hoy.
            Así, en estos momentos, la inmensa mayoría, por no decir la casi totalidad de las personas, se trate de gente de a pie con una cultura media o de gente con títulos, carreras, másteres, especialidades y curriculums de altura, creen a pie juntillas que esa teoría es correcta. Es más, creen y confían en que en su día, sus defensores demostraron que era correcta como afirma cualquier enciclopedia, manual especializado o libro de texto escolar. Sin embargo, el lector debe saber que no es así en absoluto.


LOS PLAGIOS, FRAUDES
Y MENTIRAS DE PASTEUR

El mencionado industrial francés al que debemos la pasteurización plagió a su maestro Antoine Bechamp y a otros científicos alterando sus descubrimientos y tergiversándolos, se aprovechó del trabajo de sus colaboradores atribuyéndose el mérito de sus descubrimientos lo que, dicho sea de paso, le valió una pensión vitalicia del gobierno, y finalmente -como demuestran sus notas de laboratorio que quiso mantener ocultas- alteró resultados de sus experimentos para que encajaran con las ideas que quería defender: la culpabilidad de los microbios, idea que tampoco era suya, ya que cien años antes, en 1762, el Dr. M. A. Plenciz ya había publicado un libro titulado precisamente Teoría Microbiana de las Enfermedades Infecciosas.
            Habitualmente se alude a los famosos Postulados de Koch para afirmar que son la demostración de que la teoría de la infección es correcta. Pero los postulados no son propiamente una demostración, sino unos criterios que deberían servir para demostrar la culpabilidad de los microbios. De hecho sabemos que Koch cambió el primero y fundamental de los postulados que decía: "El microorganismo tiene que ser encontrado en abundancia en todos los organismos que sufren la enfermedad, pero no en organismos sanos". Las palabras finales fueron suprimidas ante la evidencia de que la inmensa mayoría de las personas sanas, como ya hemos explicado, tienen a las bacterias supuestamente responsables en su interior.
            Como ejemplo de que la teoría de la infección no se impuso tras un debate científico que estableciera su validez sino, como hemos apuntado, por intereses de la industria, citaremos dos declaraciones de principios del siglo XX suficientemente elocuentes: en el volumen 180 del 20 de marzo de 1909, la prestigiosa revista The Lancet, decía: "todos estos postulados raramente se cumplen, por no decir nunca... muchos organismos a los que se considera causantes de enfermedades se encuentran con frecuencia en personas sanas... por tanto no podemos confiar en los postulados de Koch como una prueba decisiva de causalidad".
            Por su parte, el Dr. M. L. Leverson, durante una conferencia en Londres el 25 de mayo de 1911, dijo estas palabras: "Toda la estructura de la teoría microbiana de la enfermedad descansa sobre asunciones las cuales, no solo no han sido probadas, sino que son imposibles de probar y muchas de ellas pueden ser contempladas como el reverso de la verdad".



UNA GUERRA CON “FUEGO AMIGO”.

            Entretanto, el primer grupo de médicos que hemos mencionado, el de los prudentes que no tenían prisa, comprobó unos años después y con microscopios de 400 y 600 aumentos que esos gérmenes que estaban siendo acusados de asesinos, en realidad, eran nuestros socios y vivían con y dentro de nosotros desde siempre. A partir de los años 70 se introdujeron en biología unos conceptos que no se conocían  en la primera mitad del siglo XX; estos nuevos conceptos fueron el de: ecosistema o hábitat natural y el de simbiosis de especies y el lector debe saber que, para muchos médicos y microbiólogos, los microbios que fueron identificados como causantes de enfermedades como la difteria, la meningitis, el cólera, la tuberculosis…  son gérmenes que poseemos todos los humanos en estado de salud y que, en realidad, nuestros gérmenes no son nuestros enemigos sino que son nuestros socios biológicos y conforman lo que se llama el microbioma humano. Nuestro cuerpo es su ecosistema y cumplen una serie de funciones digestivas, metabólicas, defensivas insustituibles, por lo que son nuestros apreciados simbiontes.
            Volveremos enseguida a estos descubrimientos, pero antes queremos explicar cuáles han sido las consecuencias que ha tenido para la población de occidente el dominio académico y mediático de la obsoleta y decimonónica teoría de la infección sobre la realidad del microbioma comprobada con mucho más tiempo y mejores medios.
            Hemos dicho que el primer grupo de médicos era mayoritario a finales del siglo XIX y principios del XX y eso protegió a la población de ser medicados con las primeras vacunas y productos antisépticos que eran tan tóxicos y peligrosos que todos, sin excepción fueron abandonados unos años después. Pero, después de la segunda guerra mundial, el predominio indiscutible de la teoría de la infección era total y, desde entonces (años 50 y 60) se procedió a la vacunación masiva de toda la población y al consumo también masivo de antibióticos.
            Las vacunas prometían tener la capacidad de mejorar nuestro sistema inmunitario y hacerlo más eficiente frente al ataque de los gérmenes; y los antibióticos habían demostrado que mataban a los gérmenes porque les impedían la síntesis de proteínas necesarias en su metabolismo de membrana. En los años 90 se supo que tenían esa acción letal sobre los gérmenes porque afectaba el ADN de éstos y distorsionaban su mensaje genético.
            Hay que decir que los antibióticos serían una medicación antibacteriana ideal, para los que creen que nuestros gérmenes son agresivos, si en realidad ejercieran su acción tóxica sólo y exclusivamente sobre el grupo de bacterias que se cree que son la causa de la enfermedad y sobre la zona o el órgano del cuerpo que se cree infectado; por ejemplo si ante un diente infectado o una herida en un determinado sitio… el antibiótico sólo actuara sobre esas bacterias y esa zona aislada del organismo… pero eso no es así ni remotamente. Resulta que la acción tóxica del antibiótico no es selectiva en absoluto y ataca igualmente el ADN nuclear y al ARN mitocondrial de las bacteria y de todas las células de nuestro organismo, provocando los mismos estragos. No es posible, hasta la fecha, separar el ataque sobre las bacterias del ataque sobre nuestras células.


LOS EFECTOS COLATERALES
DEL BOMBARDEO INDISCRIMINADO.

Como la visión paranoica de la infección ha sido dominante y excluyente desde los años 60 del siglo pasado, como consecuencia, toda la población ha sido sometida a múltiples vacunaciones con la intención o, podríamos decir, la promesa prematura de que con esa práctica se iba a mejorar el sistema inmunitario de las nuevas generaciones que, por ello, se iban a convertir en los primeros humanos cobaya que se iban a someter a una nueva experiencia que no conocían sus antepasados.
            Pasaron unos pocos años y a finales de los años 70 empezaron a aparecer unas enfermedades nuevas y desconocidas: Enfermedad de Kronn, esclerosis múltiple, colitis ulcerosa, intolerancias alimentarias, dermatitis, alergias variadas…  que se hicieron cada vez más frecuentes y afectaban exclusivamente a la joven generación de cobayas que se habían sometido al experimento de mejorar su sistema inmunitario mediante las vacunas.
            Pero lo que más sorprendió a los patólogos de los años 70 fue descubrir que esas nuevas enfermedades estaban siendo producidas por el propio sistema inmunitario de esos individuos a los que se había vacunado múltiples veces con la intención de mejorar ese mismo sistema inmunitario. Lo tuvieron tan claro que las llamaron enfermedades autoinmunes porque vieron claramente que el sistema inmunitario de estos enfermos, de repente, se había vuelto traidor y en vez de defender al organismo como había hecho siempre, por alguna razón, identificaba a los propios órganos y sistemas como alienígenas y los atacaba con todo su potencial.
            Esas enfermedades empezaron a aparecer en la década de los 70 y han ido aumentando en frecuencia de una manera exponencial, hasta tal punto que las enfermedades autoinmunes afectan casi a la mitad de la población en la primera década del tercer milenio.
El sistema sanitario y docente oficial niega, rotundamente, cualquier relación entre el hecho de haber manipulado masivamente el sistema inmunitario por primera vez en la historia… y la aparición, por primera vez en la historia, de una enorme cantidad y variedad de enfermedades autoinmunes… pero… ¿qué opina el lector?
            Las nuevas generaciones de ciudadanos cobaya no solo padecen de enfermedades autoinmunes, sino que se ha detectado también una situación totalmente novedosa a la vez que demoledora que nosotros achacamos a la acción de los antibióticos. Sabemos que estas sustancias matan bacterias y paralizan su reproducción porque afectan a su ADN y sabemos que no hay forma de impedir que afecten también al ADN de nuestras propias células; como consecuencia de este ataque continuado al ADN de las nuevas generaciones se han producido dos fenómenos graves: la infertilidad de los jóvenes cobayas; según los informes del Banco Mundial, la fertilidad ha disminuido en el mundo un 50% en los últimos cincuenta años; y la aparición masiva de las denominadas enfermedades raras que son un grupo de nuevas enfermedades que se caracterizan por su atrocidad, puesto que como son consecuencia de alteraciones del ADN y ARN, los niños descendientes de padres cuyos genes están distorsionados nacen con malformaciones en órganos y sistemas. En la actualidad hay controlados 27 millones de casos en Europa, otro tanto en Estados Unidos y 42 millones en Iberoamérica, es decir unos cien millones de personas entre Europa y América; nunca hubo una epidemia de tal magnitud ni ferocidad.


LOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS DE LA BIOLOGÍA
DAN LA RAZÓN A LOS MÉDICOS TRADICIONALES

Hemos dicho que las primeras vacunas despertaron la desconfianza de los médicos tradicionales y naturales que entendían que los problemas de salud respondían a condiciones de vida individuales y no a supuestas invasiones que provocaran enfermedades en serie para ser combatidas con productos también fabricados en serie. Pues bien, como ya hemos apuntado, las más recientes investigaciones en biología están dando la razón a esos médicos que trataban enfermos y no enfermedades y poniendo en evidencia la guerra autodestructiva contra los microbios.
            De hecho, uno de los descubrimientos claves se produjo a mediados del siglo XX y poco a poco va ganándose el respeto de más y más profesionales y académicos: nuestras células son el resultado de la fusión de diferentes microorganismos que continúan viviendo en simbiosis, de modo que nuestro ADN integra la información genética de bacterias y virus, y en nuestras células continúan viviendo antiguas bacterias que posibilitaron la obtención de energía a partir del oxígeno: las mitocondrias celulares, que tienen su propio ADN y que son tan sensibles a los antibióticos como cualquier otra bacteria de nuestro microbioma.
            La primera descripción del microbioma -que incluye bacterias, arqueas, levaduras, eucariotas unicelulares, helmintos, hongos y virus- ya le valió un Premio Nobel al microbiólogo Joshua Lederberg en 1958. Ahora, sesenta años después, sabemos que la madre trasmite poblaciones de microbios al feto durante su estancia en el útero -se han encontrado bacterias en la placenta, en el cordón umbilical, en el líquido amniótico, en membranas fetales y en el meconio- sumándose posteriormente otras durante el parto vaginal y, una vez nacido el bebé, mediante el contacto piel con piel y a través del calostro y la leche materna que contienen 700 especies bacterianas, cuya función es aún desconocida pero que muy probablemente tendrán relación con los mecanismos de equilibrio y convivencia que caracterizan la simbiosis.
           




¿TENEMOS UN EJÉRCITO DEFENSIVO O
UN SISTEMA REGULADOR DE LA SIMBIOSIS?

La teoría de la infección planteaba una visión belicista de salud, como si las enfermedades fueran invasiones que llegan del exterior y nada tienen que ver con nuestros hábitos de vida o nuestra alimentación o el estado de pureza del aire que respiramos, sino con ejércitos invasores. Esa visión trasnochada y un poco paranóica se complementaba con otro elemento imprescindible en cualquier enfrentamiento bélico: un ejército defensivo encargado de luchar contra los microbios y que podría entrenarse para ello mediante la administración de vacunas, que serían una imitación debilitada del enemigo para conocerlo y aprender a neutralizarlo.
            La pregunta que nos hacemos ahora es si es real ese ejército, si realmente hay que interpretar el llamado "sistema inmunitario" de ese modo y si es cierto que su función principal sea luchar contra los microbios. Así es como se interpreta desde una lógica belicista, pero si se aplica la lógica de la cooperación en lugar de la lógica del enfrentamiento, entonces no puede por menos que sonar contradictorio que la naturaleza nos haya dotado de una multitud de pequeños colaboradores que cumplen funciones a veces tan cruciales como regular el crecimiento del feto, y al mismo tiempo pusiera ahí, a su lado, un ejército para exterminarlos.           
            Hagamos un esfuerzo para mirar sin prejuicios. Según los cálculos más recientes, nuestro organismo tiene por término medio unos 37 billones de células, un uno por ciento de las cuales muere cada día y debe ser repuesto. Partes de estas células son aprovechables, es decir, reciclables, pero el resto, al igual que los productos de desecho del metabolismo es literalmente basura que hay que eliminar: el reciclaje y la eliminación de la basura son tareas fundamentales para la salud medioambiental en un pueblo y en un organismo, que es un ecosistema a pequeña escala.
            ¿Quién hace esa tarea? ¿Quiénes son los basureros del cuerpo? Una vez más, las recientes investigaciones van dando la razón a las medicinas tradicionales y naturales. Tanto la tarea fundamental de limpieza como otras relacionadas con la producción de energía o la regulación de la convivencia las lleva a cabo un sistema desarrollado como fruto de la interacción con el entorno durante miles de millones de años que se denominó "sistema inmunitario" desde el paradigma belicista pero que con los conocimientos actuales podríamos denominar a partir de sus funciones "sistema de reciclaje y limpieza", o mejor aún "sistema de regulación de la simbiosis" ya que la finalidad última de todas las tareas que cumple es la buena convivencia.
            En los límites de un artículo no podemos explicar en detalle la compleja estructura de este sistema y las funciones que realiza en colaboración con numerosos órganos y tejidos. La idea clave que queremos trasladar es que no se trata de un ejército que luche contra los microbios que nos invaden, sino que cumple diversas tareas para mantener el equilibrio interno y la simbiosis con nuestros microbios.
            Aún no conocemos con precisión cuando comienza y cuánto dura el desarrollo de ese sistema y de sus conexiones con el resto del organismo así como de las interacciones con bacterias y otros microorganismos del microbioma. La neurología, la psicología, la neonatología, la endocrinología, la bioquímica y otras disciplinas van añadiendo poco a poco elementos a un proceso estimado en torno a los dos años, lo que supone que una gran parte de las vacunas se administran en el momento en que se está desarrollando ese delicado y complejo proceso de maduración, lo que con toda probabilidad debe jugar un papel en las llamadas "reacciones adversas" pero también en todos los nuevos problemas de salud y enfermedades que ya hemos mencionado.
            En definitiva, nuestras investigaciones nos llevan a concluir que las vacunas no tienen sentido biológico, es decir, no se corresponden con la lógica de los procesos vitales, y no tienen base teórica demostrada. Como consecuencia de todo ello, dudamos profundamente que hayan podido erradicar enfermedades o proteger contra ellas; más bien creemos que sucede lo contrario: son peligrosas para la salud y la vida, y responsables con toda probabilidad de una multitud de nuevas enfermedades graves, crónicas y degenerativas.

            Los argumentos que hemos expuesto en este artículo nos parece que refuerzan la legitimidad de la lucha que en estos momentos está llevando a cabo la ciudadanía en Italia y que muy probablemente se extenderá a otros países ya que, a la vista de los daños que han causado ya las vacunas y del enorme peligro que suponen de cara al futuro, es más importante que nunca buscar información crítica, difundirla al máximo y oponerse firmemente a las leyes y decretos que pretenden impedir nuestro derecho a decidir.


El Dr. Enric Costa (Gandía, 1955) es licenciado en medicina y cirugía y ejerce desde hace 38 años como médico de familia desde un perspectiva holística. En 2016 escribimos y publicamos conjuntamente el libro Vacunas: una reflexión crítica, publicado por iEdiciones en castellano y por Llibres de l'Index en catalán.


Artículo publicado inicialmente en el número 62 de la revista Scienza e Conoscenza, en septiembre de 2017, con el título "I vaccini: sono davvero necessari?".


miércoles, 31 de mayo de 2017

Josep Pàmies: un ejemplo de resistencia y honestidad

Reproduzco la crónica que los amigos de Ser y Actuar han difundido en relación con el juicio a Josep Pàmies y animo a difundir esta y otras informaciones que podéis encontrar tanto en el blog de Ser y Actuar como en la web del propio Pàmies y en su cuenta de YouTube.



Ninguna planta es ilegal

El jueves 25 de mayo por la mañana tuvo lugar en el Palau de Justicia de Lleida el juicio contra Josep Pàmies por cultivo ilegal de marihuana.



La fiscalía pide 2 años de cárcel y 16.000€ de multa. A las preguntas que le hizo, Josep Pàmies declaró que las plantas de marihuana no eran suyas, eran de un grupo reducido de socios de la Dulce Revolución de las Plantas Medicinales, que cultivaban ellos mismos en un espacio de terreno que había cedido ya hacía tiempo a la asociación para que experimentasen con las plantas medicinales. Ante la insistencia de la fiscal sobre la financiación del cultivo y cómo se cubrían sus gastos, Pàmies respondió que no obtuvo retribución alguna, ni por la cesión del terreno, ni por el agua de regar. Añadiendo que a pesar de no estar al cuidado de las mismas, en ocasiones las había regado, puesto que es incapaz de pasar por delante de una planta que necesita agua y no dársela, son seres vivos y no podría pasar de largo sin atenderlas.

También se le preguntó si tenía algún control sobre los propietarios de las plantas, y sobre su uso posteriormente a la recogida. A lo que respondió que no, que sólo les había cedido el terreno y que eran personas de confianza de la asociación que efectuaban el cultivo de las plantas para un uso propio y terapéutico.


La fiscal llamó a declarar a los tres Mossos d’Esquadra que intervinieron en la denuncia e incautación de las plantas, pero básicamente sólo les preguntó si se ratificaban en el informe y si habían observado que las plantas estuvieran etiquetadas con nombres de personas. Los policías se ratificaron en el informe y declararon que no prestaron atención a las plantas puesto que estaban buscando a la nieta desaparecida de Josep Pàmies.

La argumentación de la fiscal fue inconsistente y no dio muestras de haberse estudiado demasiado el caso. Una prueba de ello fue cuando confundió las tinturas elaboradas a partir de las plantas con tintes. La segunda vez que el público se rió, la juez, a petición de la fiscal, advirtió que desalojaría la sala si se volvía a oír una sola risa, con lo que el público guardó un silencio sepulcral hasta el final de la sesión.

En cambio la argumentación de la defensa, llevada a cabo por Anaís Franquesa, fue sólida y bien elaborada, aportando abundante documentación sobre jurisprudencia, de la que la juez tomó nota minuciosamente.

La abogada consiguió que finalmente fueran admitidos algunos de sus testigos. Inicialmente no le habían admitido ninguno pero, después de una queja bien argumentada, la juez admitió a cinco de ellos.

La presidenta de la Asociación de la Revolución de las Plantas Medicinales Mercè Camins declaró que había elaborado una lista de los 46 asociados propietarios de las plantas con sus nombres y teléfonos. Que se conocían todos entre ellos, y que cada uno se hacía cargo de sus 2 o 3 plantas. Y que no había nadie que tuviera plantas ahí que no formase parte de este grupo.

También dieron testimonio propietarios de plantas, declarando el número de plantas que poseían y que no habían podido recogerlas, testimoniando las afecciones que esta planta les había ayudado a superar.

En su alegato final la fiscalía sostuvo que el acusado había hecho promoción del uso de una planta ilegal, que la cantidad de plantas incautadas era muy grande, y que nadie tenía un control sobre el uso que le iban a dar a las mismas.

La abogada de la defensa en primer lugar puso de manifiesto que había sido el propio acusado quien había llamado a la policía para que les ayudasen a encontrar a una nieta suya que había desaparecido. Que en todo momento había actuado abiertamente y sin nada que esconder. Finalmente encontraron a la niña que estaba jugando al escondite, juego que por cierto demostró dominar a la perfección.

La abogada también argumentó que Josep Pàmies únicamente les había cedido el terreno para su uso y que no formaba parte de ese grupo de 46 socios. Aportó abundante documentación sobre jurisprudencia de la que la juez tomó nota minuciosamente. Explicó que la planta de la marihuana tiene un ciclo de vida que empieza en primavera y termina en otoño. Por tanto, no es de extrañar que, quien cultiva marihuana para uso propio, tenga que plantar la suficiente para tener para todo el año. Que el Tribunal Supremo establece como consumo habitual de una persona 100 gramos cada cinco días. Por lo tanto, el Sr. Pàmies hubiera podido tener las 89 plantas para su propio autoconsumo. Podría haber dicho que las plantas eran suyas. Porque el peso neto de las mismas es de unos 1.800 gramos. Con esto, una sola persona tiene para tres meses. Por tanto la jurisprudencia establece que la cantidad en si misma, sin tener en cuanta el cultivo compartido y todas las pruebas presentadas, con sólo el hecho de que se trata de 1.878,79 gramos, ya queda establecido que es una cantidad irrisoria y que sería para el consumo de una sola persona durante tres meses.



Si bien desde un punto de vista penal es irrelevante si la marihuana es para uso terapéutico o para uso recreativo, desde el punto de vista de la Asociación, ésta nunca ha querido promover un uso indiscriminado de la marihuana, ni ocioso. Existen numerosos estudios científicos sobre las propiedades terapéuticas de la marihuana. Tanto es así que está legalizada en 25 estados de los EEUU, así como en Alemania, Argentina, México, Italia, República Checa, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda… etc. Y la Dulce Revolución y el Sr. Pàmies defienden precisamente el uso terapéutico de las plantas medicinales.

Por todo ello la defensa consideró que en ningún momento se cometió delito alguno contra la salud pública.


Cuando la Juez preguntó si el acusado tenía algo más que añadir, Josep Pàmies dijo que con estos 1.800 gramos para las personas que la fumaran no sería demasiado, pero para las personas que necesitasen un uso medicinal, con muy pocos gramos tendrían para bastante tiempo. Y que para este uso terapéutico los beneficios que pueden obtenerse son extraordinarios, más de lo que mucha gente se imagina. Añadió que cree que algún día, en vez de encontrarse él en esta sala, estarán muchos gerentes y propietarios de esta industria farmacéutica que conlleva 200.000 muertes al año sólo en Europa con sus drogas legales, que causan la muerte. Y que espera que algún día sea así y se haga justicia con esas drogas legales. Las hierbas medicinales han de ser una prioridad total…

Llegados a este punto la Juez interrumpió al Sr Pàmies, dio por terminada la sesión y desalojó la sala.

A la salida del Palau de Justicia de Lleida lo esperaban algunos de los grandes medios de masas y algunos medios de información ciudadana a los que atendió por igual. Queda por ver si el tratamiento que ofrecen ambos medios de divulgación es igual de veraz y extenso.

En la acera de enfrente había instalada una larga mesa con un catering de Slow Food con abundante comida y bebida ecológica, exquisitamente preparada por miembros y acompañantes de la Asociación de la Dulce Revolución de las Plantas Medicinales. Cajas con albaricoques ecológicos, dulces como la miel, recién recogidos del árbol el día anterior y un ambiente festivo con el que Josep Pàmies quiso convertir el día del juicio en la fiesta de la marihuana.




Fuente: Ser y Actuar: https://seryactuar.org/2017/05/29/juicio-a-josep-pamies/


jueves, 18 de agosto de 2016

¿Es la homeopatía una estafa?


Algunos datos y reflexiones en relación con la homeopatía y en respuesta a quienes opinan que no funciona, que no se distingue del placebo e incluso que quienes la practican son poco menos que estafadores y quienes la utilizan en caso de tener problemas de salud un puñado de supersticiosos o incautos.



Invariablemente, estas acusaciones se hacen apoyándose en el Método Científico que, para muchos, en particular para los fanáticos cientificistas que pretenden que el mundo empieza y acaba en lo meramente material y cuantificable, es la única herramienta válida para conocer, analizar, valorar o juzgar, y por tanto, el único modo de establecer lo que “funciona” y lo que “no funciona”, frontera esta que según ellos delimita lo que es “medicina” y lo que no lo es.

Es lógico pensar que una herramienta concebida para actuar en un estrecho ámbito no puede utilizarse para conocer, valorar o medir cosas pertenecientes a otros ámbitos. Quienes se empeñen en hacerlo están condenados a falsear los resultados y si lo hacen a sabiendas simplemente estarán mintiendo y manipulando. A pesar de esto, hay quien da un paso más y afirma que todo aquello que su herramienta no puede conocer no existe, un ejercicio de totalitarismo intelectual, absurdo racional, mediocridad científica y deshonestidad manifiesta.

Ahora bien, aunque ciertas medicinas, ciencias de la salud y terapias tradicionales precisamente por su carácter holístico, no puedan ser medidas o valoradas mediante una herramienta que se limita un estrecho campo de acción, el método científico puede al menos abordar una parte de su funcionamiento y responder a las preguntas que en el terreno puramente material o fisiológico se planteen.

Aunque la homeopatía no es una medicina tradicional sí que comparte con ellas un enfoque holístico de la salud, y es por ello un ejemplo de lo que venimos explicando. El método científico —a menos que evolucione y se abra a territorios que ahora no aceptan la mayoría de los científicos— no puede estudiarla en su totalidad, pero puede responder a las descalificaciones usuales de sus críticos, en particular a la que considera que en los remedios homeopáticos no hay materia y por tanto sus efectos se deben al efecto placebo.

Experimentación de efectos en personas sanas:

Recopilación de materia médica de los autores clásicos describiendo los efectos de multitud de sustancias en personas sanas:

—Samuel Hahnemann. Organon der Heilkunst, Reine Arzneimittellehre, Die chronischen Krankheiten, ihre eigenthümliche Natur und Homöopathische Heilung (varias ediciones).
—Constantine Hering. The Guiding Symptoms of Our Materia Medica. Philadelphia: The American Homeopathic Publishing Society, 1879-1983.
—Timothy Field Allen. Encycklopedia of Pure Materia Medica. New York, Boericke and Tafel, 1874-1880.
—James Tyler Kent. Repertoy of the Homeopathis Materia Medica. Barthel Publishing, Berg 1987.
—James Stephenson. The Need for Provings of the Chemical Elements. Journal of the American Institute of Homeopathy, 50 (1957).
—William Boericke. Materia Medica with Repertory. Philadelphia, Boericke and Tafel, 1927.
—A. W. Blyth. Poisons, their effects and detection. London, Griffin, 1920.


EFICACIA DE LAS DOSIS HOMEOPÁTICAS:

De entre las numerosas demostraciones de la eficacia de las dosis infinitesimales cito las más significativas:

—El primer ensayo realizado conjuntamente por médicos homeopatas y alópatas se llevó a cabo en Glasgow en 1980 investigando el tratamiento homeopático de la artritis reumatoide. Se trataron a 46 pacientes que cumplían los criterios establecidos por la Asociación Americana de Reumatismo: todos los pacientes recibieron antiinflamatorios convencionales, pero la mitad fue tratada además con el preparado homeopático y a la otra mitad se les dio un placebo. El ensayo fue a doble ciego, es decir, ni los pacientes ni los médicos sabían quienes tomaban placebo y quienes el preparado.

—Investigaciones físicas: En 1948, Wurmser y Loch investigaron el efecto de microdiluciones de diversas sustancias sobre la longitud de onda y la intensidad de la luz detectando cambios relevantes y medibles; en 1963 mediante técnicas de resonancia magnética se observaron cambios estructurales en el alcohol con diluciones de azufre comparándolo con alcohol sin dilución y con diluciones sin sucusión.

—Investigaciones bioquímicas: En 1930, V.M. Persson obtuvo resultados significativos en estudios con controles del efecto del cloruro de mercurio en la fermentación de almidón; repitió los experimentos tres años después confirmando los resultados, y en 1954, William Boyd volvió a confirmarlos en Edimburgo. En todos los casos, las diluciones empleadas no deberían, según las teorías físicas clásicas contener ninguna molécula del cloruro de mercurio original.

—Investigaciones botánicas: existen numerosas investigaciones con plantas que obviamente descartan el efecto placebo: Kolisko mostró en 1923 como el sulfato de hierro, el trióxido de antimonio y la sal doble de cobre en diluciones bajas promovían el crecimiento del trigo;  en 1965, Wilhelm Pelikan y Georg Unger comprobaron un efecto similar con microdosis de nitrato de plata repitiendo el experimento con controles 240 veces; experimentos similares con iguales resultados se han hecho con microdiluciones de plantas de cebada, de arseniato de sodio de sulfato de cobre o de azufre.

—Investigaciones zoológicas: ya en 1923 Krawkow demostró el efecto relajante de diversas microdiluciones en conejos comparándolas con controles; han seguido numerosas experiencias: reducción de tasas de mortalidad de moscas con nitrato de mercurio, variación de efectos según los grados de dilución en renacuajos con nitrato de plomo y de plata, alteraciones de la excitabilidad neuromuscular en corazones de rana y tortuga, reducción de efectos tóxicos del estradiol en ratas, eliminación de venenos utilizando microdosis del mismo veneno.


REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA:

Harris L. Coulter. Ph. D. Ciencia homeopática y medicina moderna. El arte de curar con microdosis. Mallorca, José de Olañeta Editor, 1995. Sin ser ni mucho menos exhaustivo, este manual básico incluye una amplia bibliografía y referencias de numerosos artículos y estudios sobre los aspectos básicos de la homeopatía (entre los que se incluyen las investigaciones citadas):

—Estudios que revelan los mecanismos biológicos de reacción: 30 referencias.
—Reexperimentación con diversos remedios: 6 referencias.
—Hipersensibilidad a la sustancia semejante: 5 referencias.
—Evidencia de fuerza en las dosis homeopáticas más allá del Número de Abogadro: 42 referencias.
—Evidencia del principio de similitud, efecto opuesto y acción bifásica de los medicamentos: 47 referencias.
—Evidencia empírica de la necesidad de respeto de los procesos biológicos (mal llamados enfermedades): 19 referencias.
—Ensayos clínicos: 24 referencias.

Bibliografía adicional:

—Hans Selye. The Stress of Life. New York, McGraw Hill, 1978.
—Alexis Carrel. Man, the Unknown. New York, MacFadden, 1961
—F. P. Gay. Agents of Disease and Host Resistance. Springfield, Thomas, 1935.
—Linn J. Boyd. A Study of the Simile in Medicine. Ann Arbor, University of Michigan, 1936.
—Joseph Wilder. The Law of initial value in neurology and psychiatry: facts and problems. J. Nervous and Mental Disease, 125 (1957).



LOS PREPARADOS HOMEOPÁTICOS 
CONTIENEN MATERIA

El Número de Avogradro: 6,023 x 1023 está considerado el límite de la materia, es decir, si vamos diluyendo progresivamente cualquier sustancia aumentando la cantidad del líquido, se considera que una vez que se sobrepasa la cifra de Avogadro ya no hay rastro de esa sustancia. Los fármacos convencionales están todos por encima de ese límite, mientras que existen preparados homeopáticos tanto por encima como por debajo, por lo que algunos consideran que se trata de simple agua con azúcar que tan solo puede producir efecto placebo.

Sin embargo, varios artículos científicos publicados en los últimos cinco años demuestran que incluso por debajo de ese número hay materia en las disoluciones: se trata de nanopartículas, partículas diez mil veces más pequeñas que un milímetro que explicarían en parte la eficacia de la homeopatía, al menos en la parte que puede ser conocida, identificada e incluso fotografiada por los extremistas del método científico.

Tecnologías muy avanzadas han permitido a los equipos que realizaron esos estudios el análisis de las muestras: microscopía electrónica de trasmisión de alta regulación (conocida por sus siglas en inglés como HRTEM) y espectrografía de energía dispersiva (EDS) que permiten fotografiar las nanopartículas.


REFERENCIAS:

Prashant Satish Chikramane, Akkihebbal K Suresh, Jayesh Ramesh Bellare and Shantaram Govind Kane. Extreme homeopathic dilutions retainstarting materials: A nanoparticulate perspective. Homeopathy (2010) 99, 231e242
  
Rajendra Prakash Upadhyay, Chaturbhuja Nayak. Homeopathyemerging as nanomedicine. Int J High Dilution Res 2011; 10(37): 299-310

Prashant S. Chikramane, Dhrubajyoti Kalita, Akkihebbal K. Suresh, Shantaram G. Kane, and Jayesh R. Bellare. Why Extreme Dilutions Reach Non-zero Asymptotes: A NanoparticulateHypothesis Based on Froth Flotation. Langmuir, 2012, 28 (45), pp 15864–15875.


Anup Sharma and Bulbul Purkait. Identification ofMedicinally Active Ingredient in Ultradiluted Digitalispurpurea: Fluorescence Spectroscopic and Cyclic-Voltammetric Study. Journal of Analytical Methods in Chemistry, Volume 2012 (2012).

Rajesh Barve1 and Ramesh Chaughule. Size-dependent invivo/in vitro results of homoeopathic herbal extracts. Journal Of Nanostructure in Chemistry 2013, 3:18


miércoles, 6 de julio de 2016

El peligro de las ecografías

Hace unos días me topé con un local de esta cadena: ECOX 4DPrenatal. Para quien no lo sepa, esta empresa anuncia ecografías en 4D, es decir, vídeos de alta calidad realizados mediante ultrasonidos.


En su publicidad y en respuesta a la pregunta sobre si esta técnica es perjudicial, contestan: 

“NO. La ecografía se realiza mediante ultrasonidos y es una técnica que se lleva utilizando desde hace 35 años. Es indolora, inocua y segura tanto para la madre como para el futuro bebé”.

A la pregunta ¿en qué momento debo realizar mi ecografía? responden que en las semanas 11/13, 16/17, 22/23, 27/30, 32/34 y 37/40.

En cuanto a la duración de los vídeos, es decir, al tiempo de exposición a los ultrasonidos, ofrecen la sesión mini de 15 minutos, la básica, de 30 minutos y una sesión “integra” cuya duración no se especifica. Además, incluyen la garantía siguiente: “Repetimos la sesión sin coste si tu bebé no se deja ver”.

Es cierto que existen ciertas advertencias sobre este tipo de ecografías denominadas “de recuerdo” por el hecho de no realizarse por personal médico. Pero incluso en esos casos se refuerza la idea de que las ecografías no son peligrosas. Así se expresa, por ejemplo la web Ecografía4d:

“¿Tienen algún peligro? Para no alarmar a nadie, la respuesta simple es no, aunque con algunas puntualizaciones. La ecografía es una técnica no invasiva que no utiliza radiaciones ionizantes, a diferencia de los rayos X o la gammagrafía”.

Y citando al Dr. Shahram Vaezy, ingeniero biomédico: “Aunque no hay pruebas de que haya perjuicio alguno a causa de las imágenes de ultrasonido y los monitores de ritmo cardíaco, es importante que se haga un uso prudente de estos dispositivos, por parte de prestadores de servicios de salud capacitados”.


Y esto es lo que escribe Lola Rovati, editora y coordinadora de Bebesymás: “Es una técnica sencilla, inocua e indolora. No implica una radiación ni exposición, por lo que es una práctica segura tanto para la embarazada como para el bebé. No se han demostrado efectos adversos ni para el bebé ni para la madre, aunque se recomienda no abusar de su uso y realizar solamente las que el médico considere necesarias”.

Por su parte, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos dice en referencia a las ecografías durante el embarazo: "Riesgos: Las técnicas de ultrasonido actuales parecen ser seguras. La ecografía no involucra radiación".


LA EVIDENCIA CIENTÍFICA DEMUESTRA 
QUE LAS ECOGRAFÍAS SON PELIGROSAS

Recientemente, he entrevistado al periodista de investigación estadounidense Jim West que acaba de publicar un libro en el que recoge más de cincuenta estudios científicos sobre ultrasonidos que ponen de manifiesto los peligros para la salud, tanto por los daños directos que pueden causar como por el hecho de que alteran las membranas celulares potenciando el efecto tóxico de antibióticos, vacunas y otros fármacos.

Del análisis de los más de cincuenta estudios publicados se desprende lo siguiente:

-- Las máquinas de ultrasonido para diagnósticos médicos contienen cristales piezoeléctricos que al ser estimulados por electricidad emiten ondas sonoras de alta frecuencia no ionizantes que no pueden ser percibidas por el oído humano; las ondas rebotan sobre estructuras corporales y retornan creando imágenes mediante un convertidor que traduce la intensidad y los tiempos de retorno.

-- Las máquinas de ultrasonidos se utilizan habitualmente en anestesiología, cardiología, gastroenterología, urología, pediatría, ginecología, neonatología y obstetricia, entre otras muchas especialidades médicas, considerándose inocuas.

-- Existe una regulación de su intensidad medida en miliwatios por centímetro cuadrado (mW/cm2) y su duración, pero esta regulación es incorrecta.

-- En 1991, la FDA elevó la intensidad máxima de esas máquinas de 94mW/cm2 a 720mW/cm2. ¿Por qué? Pues porque a mayor intensidad se obtiene una mejor calidad de imagen y los fabricantes presionaron para poder competir con “mejores” aparatos.

-- Las autoridades médicas afirman públicamente que no hay riesgos puesto que no existen estudios en humanos que lo hayan demostrado, aunque algunos expertos sí que advierten de la posibilidad de peligros.

-- En Estados Unidos y Europa no se han realizado estudios adecuados para valorar posibles problemas y las pocas iniciativas se ignoraron o se paralizaron retirando la financiación.

-- Entre 1988 y 2011 se realizaron en China estudios con humanos: en el libro Prenatal Ultrasound, Jim West presenta y comenta 48 estudios y 10 revisiones en los que participaron unos cien científicos y 2.651 mujeres que habían decidido abortar voluntariamente y se sometieron antes a diagnósticos de ultrasonidos controlados, revisándose posteriormente los abortos mediante análisis bioquímicos y microscopía electrónica.

-- En los estudios se emplearon intensidades muy bajas –en un rango entre menos de 1mW/cm2 y 124mW/cm2- y tiempos muy reducidos (entre 3 y 30 minutos). Téngase en cuenta que la mínima intensidad empleada actualmente en las clínicas y hospitales es de 35mW/cm2, pero la FDA permite exposiciones de hasta 720mW/cm2 con los límites de tiempo a criterio del operador. En cualquier caso hay enormes variaciones según las marcas y los tipos, y la mayoría de los fabricantes no especifican las intensidades de sus máquinas.


-- La intensidad se mide en el agua introduciendo la máquina y un micrófono. Para calcular la intensidad que llega al feto y teniendo en cuenta que una parte la absorben los tejidos de la madre se aplica una fórmula de atenuación de modo que los fabricantes dicen que si el aparado emite 9.000mW/cm2, calculan que al feto le llega la intensidad permitida por la FDA. Sin embargo, los estudios realizados en humanos han demostrado que esto no es así: el libro de West documenta casos en los que se ha llegado a una intensidad de 900, 5.000 e incluso ¡9.080mW/cm2! Como cifra comparativa, en un estudio llevado a cabo en 1987 se provocó una mielinización disfuncional en ratas con ultrasonidos de una intensidad de 0,135mW/cm2.

-- Los resultados de estos estudios confirman los estudios realizados con animales en occidente demostrando que incluso con intensidades muy bajas se puede causar una serie de trastornos, algunos muy graves: Trastornos del espectro autista, TDAH, enfermedades oftalmológicas, malformaciones, enfermedades de la piel, alergias, ictericia, corioamnionitis, cánceres infantiles y restricción del crecimiento intrauterino.

Referencia: WEST, Jim. 50 Human Studies, in Utero, Conducted in Modern China, Indicate Extreme Risk for Prenatal Ultrasound: A New Bibliography. Harvoa Publishing, New York, USA, 2015.