
Confiar en los niños para que crezcan a su propio ritmo.
La ciencia de la educación se ha basado durante décadas en someter los impulsos naturales del niño a las normas de la sociedad. Esta orientación autoritaria y represiva genera violencias y corazas que todos arrastramos.
Sin embargo, existe otra línea educativa: respetar los impulsos de los niños y acompañarlos en su crecimiento. Confiar en la autorregulación infantil es confiar en la energía que sustenta el universo.
Artículo publicado en el número 71 (junio, 2011) de Mente Sana.
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